ALEVOSÍAS

VACACIONES DE VERANO O LA ESCAPADA DE DINO RISI

LUIS DE LEÓN BARGA

18 de junio 2017

Jukebox. Nico Fidenco. Legata a un granello di sabbia

Libros. Cruzando del presente a la memoria. "La mujer de Strasser" de Hector Tizón. Por Santiago Ocampos





Hector Tizón es un escritor rabiosamente poético. Con la misma ternura con la que acaricia la piel de una mujer y la abre en la oración como un abanico en verano, puede describir la cicatriz de una herida de bala supurante. El trabajo literario de sus novelas permite que las palabras retornen de su exilio semántico para darles la misión de describir la intimidad de sus personajes.

La Mujer de Strasser versa sobre la construcción de un puente en un recóndito paraje del norte argentino. Un ingeniero y su mujer huyen de la Segunda Guerra Mundial abandonando todo para volver a dar cuerda al reloj de la vida, a partir de una intensa reflexión acerca del miedo y del amor.



Wilhem Strasser, el refugiado y a  cargo de la obra, aparece frente a los lectores,  por medio de sus gestos y su casi irrenunciable tarea de no renunciar a la utopía. En el avance de la narración, el deseo de vivir se le irá esfumando de los dedos y su semblante adquirirá los contornos del paisaje.

Hilde, la mujer del ingeniero, se ve obligada a afrontar un pequeño viaje dentro de sí misma. Rodeada de hombres, su mente naufragará en un constante devenir entre el presente y el pasado. Arropada por el calor de sus sueños, sólo atina a desandar la memoria con los pies descalzos y saciar así su propia sed femenina. Con dolor toma conciencia de la soledad que la rodea que prolonga la infinitud de los días.



Janos, amigo de la pareja, intercederá por los lectores en la novela y a través de sus palabras, intentará darle al lector la noción del tiempo del relato. Atormentado por un pasado combatiendo en la Guerra Civil española donde conoció la muerte, este hombre de carácter hosco es el único que no huye de la realidad, al menos no lo intenta.

Héctor Tizón, cuál si fuera un alfarero, va dando forma al alma humana con el barro de su propia memoria y sus personajes están sumidos en la urdimbre de los recuerdos que escuchó a lo largo de la vida. Sumergidos en un mundo interior tan inhóspito como el exterior, los protagonistas no están atados a ningún tipo de cronología posible porque son un momento en la imaginación del autor.

El puente es un pretexto para cruzar entre lo que es y lo que fue, entre la vida y la muerte, entre el amor consumado y el que queda como vino en el fondo de un vaso, y también para acercarnos una historia, un retrato de la propia simiente del escritor que incorpora a su mundo ficcional las palabras con las que construye las imágenes de su propio abuelo y de Yala, su pueblo natal.


Pequeña biografía y e índice bibliográfico

Entrevista (video)

Cuento



Ilustración de Antonio López

2 comentarios:

  1. Me encantó como lo describiste al autor: como un alfarero dando forma al alma humana y que el tiempo no existe en el relato porque es propio de la imaginación del autor....wow.

    ¡Gracias por sugerir la lectura del libro!

    El título ya me hace desear leerlo y pensar en como será la historia por el hecho de ser simplemente mujer y de imaginar como es eso en la mente de un hombre que la describe y se explaya en lo que podría ser el amor, la soledad y el miedo en una situación dificil como sería en este caso; escaparse de la Segunda Guerra Mundial y dejar su tierra natal.

    Saludos.

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  2. Para un raton de biblioteca,esta descripcion es un buen trozo de queso y voy por el!!!!
    Me encanto y me tento!!!!
    besos!!!!

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