LECTURAS A CONTRATIEMPO

LITERATURA UNIVERSAL. EL “BILDUNGSROMAN” DE SABINO MÉNDEZ

ANNA MARIA IGLESIA

6 de agosto 2017. (Felices vacaciones. Regresamos en septiembre)

Jukebox. Vargo. The Moment

Queremos irnos muy lejos

En la Patagonia (y III). Héctor Delmas la memoria que no cesa. Por Santiago Ocampos


Szinyei Mese Pál. El globo, 1882

Héctor Delmas es un hombre joven a pesar de que sus ojos denoten una larga experiencia en la administración gerencial de una empresa multinacional de la que se jubiló hace muchos años. Parafraseando a Ernesto Sábato, cuando habla lo invade una demencial esperanza que se traduce en cada palabra que va pesando en la balanza de la certidumbre. Enamorado de la vida, de sus sabores y sus caminos, este caminante de la literatura persigue el perfume de la inspiración.

Hijo de obreros inmigrantes, a la hora de discutir ideas no claudica nunca. Apasionado y fervoroso no deja de creer en un mundo donde ya nadie piensa que es posible hacer realidad las ilusiones. De alguna manera así nació el Círculo de Escritores como un fuego inquieto por comunicar un poetizar que pudiera traducirse en un compromiso social.

Actualmente la institución ha renovado sus autoridades. Durante la reunión de la comisión directiva aceptó volver a presidirla pero puso una condición, no ser electo otra vez. Una imagen que lo grafica en cuerpo entero. Quiere que su esfuerzo y su trabajo sean continuados por una generación más joven que permita abrir nuevos espacios en la cultura. Lo que comenzó en un ideario en un pequeño bar de Cipolletti se volvió un grupo sólido y convencido.

Empezó a escribir por una necesidad terapéutica, una recomendación médica que lentamente terminó siendo un objetivo de vida. Recuerda que empezó de grande para poner por escrito lo vivido, lo acontecido. Bajo el asombro, fueron brotando sobre el papel, una palabra, luego dos y más tarde tantas que un día publicó La Historia que me parió, una saga de su abuela que llegó a Buenos Aires a principios del siglo XX.


Héctor Delmas



Iluminado por el calor de la conciencia explica el por qué sus libros giran en torno a la pregunta sobre las cosas que sucedieron, mientras estaba sumergido en la tarea empresarial, que lo sumía en una suerte de aislamiento en especial durante la década de los 70, terribles años de Argentina. Los años perros y Sobre héroes y rufianes completan una trilogía en la que intenta responder al propio cuestionamiento personal y el por qué hoy tantos argentinos viven sumidos en la miseria.

Considera que la literatura evoluciona junto al idioma y al medio en el que se desarrolla. Es justamente esta característica la que la lleva a nuevas realidades. “En general se siguen varias líneas, la que describe el nuevo medio ambiente donde se desarrolla o la que saca del interior del hombre sus sentimientos más recónditos”.

Respecto a la actualidad literaria de Argentina considera que faltan obras que “acompañen lo que sucede ahora y el sentir de nuestra actual sociedad lugar de una transformación veloz”. Insiste y vuelve sobre una de sus más fervientes tareas, las generaciones que vendrán que para el literato cipoleño se encuentran con cosas muy distintas a las sufridas por las anteriores.

Observador nato no deja escapar su agudo análisis referente a estas cuestiones. Amante de la historia, otra de sus pasiones a la que se dedica con ansiedad sin disimular las ganas de contar las novedades de sus investigaciones. Su vocación no era el frío mundo de la empresa sino la ardorosa y fatigosa ciencia a la que los griegos le rindieron culto nombrando Clío a la Diosa que la representaba.


Foto de José Alemany


Ante un naufragio que lo depare en una isla solitaria, desearía estar a solas, con los cocos tropicales y la clásica palmera, disfrutando de la lectura de Tolstoi y Dostoievsky porque según confiesa, en su juventud se salteó varios diálogos porque lo atormentaba el voluminoso desafío de leerlos. “Me perdí lo sustancioso de esas descripciones”.

Se define un buscador de talento o bien un difusor de escritores. “Por mi formación deficiente en las artes de la escritura y mi falta de técnicas, mi forma de expresarme es como me comunico verbalmente, por eso la considero popular”.

 Héctor Delmas es de ese grupo de hombres que el poeta y dramaturgo Bertolt Brecht, describe en un poema como los imprescindibles porque nunca dejan de luchar; siempre sale de casa cuando llueve o al escuchar las malas noticias con que nos acostumbran los noticieros, sin querer hace que volvamos la mirada a la esperanza con la sonrisa que nos regala su niño interior.





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