ALEVOSÍAS

VACACIONES DE VERANO O LA ESCAPADA DE DINO RISI

LUIS DE LEÓN BARGA

18 de junio 2017

Jukebox. Nico Fidenco. Legata a un granello di sabbia

Microrrelatos. Vidas contadas (II). Por Sandra Ávila


                                                           
EL ESCAPE
                                                                                            

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     El gallego era un viejo que me alquilaba una pieza, ahí, cerca de la calle Garay. Había llegado cargada de bolsos, una noche de septiembre, muy tarde, y desde entonces siempre estuve al día con el pago del alquiler. El cuartito se hallaba en el primer piso. Disponía de una mesa, una silla, una cama, un placar de dos puertas y eso era todo. Lo suficiente para sobrevivir. La escalera era de madera y la madera de los peldaños crujía al apoyar cada pie; era obvio que uno no podía escabullirse. Por más que intentara subir en puntas de pie, siempre había un ruido; la madera avisaba.

     El veterano tenía paciencia. Si algo había que a él le sobrara, aparte de sus años, era el tiempo, así que cada vez que alguien le debía dinero del alquiler, lo esperaba afuera, como un cazador, hasta cualquier hora. Lo comprobé yo misma en cuanto me atrasé unos días.

     Desde los primeros días me decidí a llegar tarde adrede, para probar. Al segundo día decidí llegar más tarde que en la primera noche, pero él permanecía en la puerta, la tercera, la cuarta, la quinta y las siguientes noches siempre me estaba esperando en la puerta, no importaba a qué hora llegara, me lo encontraba siempre ahí, firme como un centinela, desabrido, antipático, rígido.


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    – Niña, todavía me debes el alquiler. ¿Cómo vamos hacer? - me indagaba. Cada vez mi contestación era la misma: ¡Mañana!  ¡Mañana! 

   Yo sabía. Él sabía que no tenía de dónde  sacar el dinero. Casi le debía una semana. Le dije:

   - Lo único que tengo de valor es mi DNI.  Se lo dejo de garantía, y cuando le pague usted me lo devuelve.

  Tipo honrado y honesto, enseguida se negó al arreglo. Dijo:

  -El DNI es un papel muy importante; tenés que cuidarlo y llevarlo con vos. Vos tenés que pagarme con dinero, como arreglamos.

  Cuando todavía le debía una semana, mi amiga y yo pasábamos las tardes en la plaza cercana, debajo de un ombú. Hablábamos y nos reíamos por cualquier cosa, y ella estaba al tanto de cada detalle de mi vida. Entre las dos hicimos un plan para mi escape, y cada vez que suponíamos como habría de suceder, nos tentaba la risa, porque nos caía muy gracioso imaginar la cara del viejo enojado, corriéndonos por la calle. Tal vez se calentara demasiado y sacara el chumbo que no se le caía de la cintura.

  En la habitación tenía muchas cosas de valor económico. Cedés, libros, ropa, cosas que he adquirido precisamente en estos últimos años. Si perdía todo eso era quedarme en pelotas... Me dije entonces que el plan debía ser embolsarme todo.

  Vivía en el primer piso. El plan era esperar a que el gallego se fuese a dormir y bajar las bolsas atadas a una cuerda desde la ventana de arriba; mi amiga las recibiría y luego me esperaría en la plaza o en un locutorio que quedaba allí cerca. El plan parecía realizable, pero cuando quisimos llevarlo a acabo descubrimos que había muchos obstáculos. Los otros inquilinos eran posibles buchones de la maniobra; la tía del gallego que, aunque tuviera como cien años, estaba más lúcida que mi amiga vos y yo juntas. Y la puerta de metal, que te delataba cada vez que la usabas, porque estaba oxidada.

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     El viejo se dormía tarde por estar esperando a sus inquilinos morosos afuera e intentar cobrarles la deuda. Lo pensé, y mi amiga pensó, que el tipo tendría horarios de siesta o de almuerzo. Es cierto, todos los humanos los tenemos, pero resultaba que cuando él no estaba siempre aparecía alguien que nos impedía ejecutar el plan y escapar como ratas tal cual lo habíamos diseñado.
   
    Finalmente el viejo me dejó ir. Quedé debiéndole doce días,  nunca le pagué. 



CHICA EXQUISITA
   
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La última vez que tuve novio sufrí mucho me partieron el alma y el corazón de una manera inexplicable, aunque hacia más de dos años que salíamos él era un tipo raro de  poco hablar, nunca sabia que quería ni que pensaba, era un tipo frío  y con cuestiones relacionadas al sexo: era muy convencional aunque ambos teníamos mucho que aprender.

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Cuando él me dejó porque necesitaba tiempo para pensar, yo conocí a otro que calmaba mis penas, pero cuando este empezó a poner estúpidas excusas para no verme   “Porque había perdido a su perra” me empecé a ver con otro que me saboreaba y gozaba, pero luego este otro desapareció del mapa y nunca más supe de él, con lo que tuve que buscar otro compinche de vida y de aventuras que poco me duró porque me dejó colgada tras arreglarse con su ex novia. Ahí termine yo otra vez echa una piltrafa, sufriendo por culpa del  maldito amor, luego vino el corto luto hasta  sentí con ganas de estar acompañada y descubrir nuevas sensaciones, con deseos de regalar dulces besos. Una vez más me volví a enamorar de un tipo que supe después que no era para mí por muchas razones. Ahí si vino el verdadero luto que duro casi como un embarazo.

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 Me había dado cuenta que sola la pasaba mal y que  cuando me sentía sola nadie estaba como yo necesitaba, realmente estaba más sola que  un hongo. Y mi amiga también era muy afortunada en el juego así que ese lapso de tiempo en el que ella se quedo sin trabajo, se mudo un tiempo a mi departamento de la calle Las Heras y pasábamos tanto tiempo juntas que una día casi sin darnos cuenta en que ambas nos sentíamos desconsoladas y vacías decidimos amarnos, a ella nunca volvió a sentir que  la invadía  la desolación, y a mí nunca más la preocupación por tipos fatigosos, inexpertos, inseguros y con tan pocas ganas de legalizar relaciones. Yo pensaba que eso de ser una chica gay  solo era cuestión de dejarse crecer pelos en las axilas, caminar y vestir como macho, pero no. Me di cuenta que podía conservar mi femineidad, mi delicadeza, como quien dice mi exquisitez  y seguir siendo yo misma. Sin tener que preocuparme nunca más por penes ni hombres, esas cosas son parte del pasado...

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2 comentarios:

  1. Muchas gracias a Isidoro Reta Duarte que acepto hacer los dibujos desde el primer momento, y como era de imaginar todo quedo estupendo.

    Saludos.

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  2. Gracias a vos, Sandra!!
    Saludos!

    Isidoro

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