ALEVOSÍAS

VACACIONES DE VERANO O LA ESCAPADA DE DINO RISI

LUIS DE LEÓN BARGA

18 de junio 2017

Jukebox. Nico Fidenco. Legata a un granello di sabbia

Poesía. Rumor de batalla, una aproximación al género lírico. Por Santiago Ocampos




La lírica es un género que aún se cultiva, quizás hoy liberado de las rimas antiguas y de las métricas estrictas de ciertas épocas. Liberado de la lira y otros instrumentos  y a  pesar de que muchos consideran su abordaje en la lectura un camino pedregoso, esta forma de expresarse no deja de ser una de las que se elige con frecuencia en los talleres literarios de cualquier país.
Poesía proviene de un término del mundo griego que refiere a la creación (poiesis). Pero esta cultura, basamento de nuestra vida occidental, no distinguía la actividad técnica de lo que estrictamente conocemos hoy como quehacer literario. Era tan artístico el fabricar barcos como escribir poemas y rendir cuentas a Dionisios o algún otro Dios que a la postre resultaba beneficiado por el amor del poeta ocasional.

En el arte de poetizar sabemos que lo que se no se quiere decir siempre es lo más importante. No hay una sola voz, al contrario, se conjugan diversas estructuras, unidades rítmicas e incluso diversos artilugios y licencias que permiten identificar estilos y medidas. Por ejemplo, los sonetos o los romances desprendidos de las canciones de gesta de carácter popular.



En la historia de la literatura, encontramos un movimiento pendular que oscila entre el puro impulso irracional y misterioso en el que podemos identificar a las vanguardias, dadaísmo, surrealismo o futurismo y en el otro extremo un sentimiento gobernado y equilibrado por la razón donde tallan Horacio en Roma o bien los artistas del Renacimiento.
Es interesante rescatar, en este análisis, el esfuerzo de Santiago Kovadloff, ensayista y escritor argentino, por intentar describir en su libro El silencio Primordial, la problemática de la inspiración que parte de una experiencia subjetiva para llegar a transformarse en un contenido objetivo o metafórico.
No es fácil en unas líneas buscar una definición precisa a este arte que se refleja a través de sentimientos personales. Rubén Darío habla de una camisa férrea de mil cruentas. García Lorca expresa el dolor del pueblo gitano. Oliverio Girondo es la bocina de un barco que llega a un puerto. La Edad Media utilizó alegorías. Y el barroco se manifestó en una tensión entre lo humano y lo divino.

Octavio Paz, el gran poeta mexicano, Premio Nobel, dice que la lírica es revelación y conocimiento del hombre de sí mismo. El que escribe toma conciencia de la vida y escucha la voz del tiempo.



Jacques Maritain habla de la capacidad de la poesía de mostrar la totalidad de la persona humana. Explica que existe un centro dentro del alma desde donde nace la intuición poética. La esencia del poeta es aspirar a engendrar la belleza y la obra debe mostrar lo que permanece oculto para el resto de los mortales.
A pesar de que muchos auguran un lector cada vez menos competente para este tipo de género, al mismo tiempo es el que más se sigue intentando hacer en cualquier tipo de experiencia literaria. Al subestimar a quien se acerca a la lectura de estos textos rompe los canales expresivos que permiten su comprensión.
El problema es viejo pero no deja de ser un tema controversial. Quienes creemos en esto de andar haciendo garabatos en servilletas de papel con la palabra pensamos que todavía se puede seguir haciéndolo. Todos soñamos en el fondo, ser iguales a Ulises y  seguir sus pasos o compartir la impresión de Pablo Neruda por las lagartijas de Ceilán a la persona amada para que nos nombre poeta.







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