LECTURAS A CONTRATIEMPO

LITERATURA UNIVERSAL. EL “BILDUNGSROMAN” DE SABINO MÉNDEZ

ANNA MARIA IGLESIA

6 de agosto 2017. (Felices vacaciones. Regresamos en septiembre)

Jukebox. Vargo. The Moment

Queremos irnos muy lejos

Cine. Sunset Boulevard de Billy Wilder. Por Oreste del Buono.


"Teníamos que ver una película. Es mas bonito que salir, decía. Eran películas del cine mudo. Se sentaba a mi lado y olía a un perfume que detesto"
 

Esta historia había sido concebida inicialmente para dos jóvenes actores. Casi al final debía aparecer Gloria Swanson en la parte de una vieja actriz que no se resigna a morir. La Swanson ya sólo trabajaba en pequeños papeles para la televisión. Pero cuando fue llamada para hacer un casting, la vieja actriz causó sensación. Billy Wilder intuyó las grandes posibilidades de semejante resurrección. El argumento fue modificado y el guión se fue escribiendo según avanzaba la película. Gloria Swanson no sólo consiguió ser la protagonista, sino que la película fue dedicada a ella.



Joe Gillis, Norma Desmond y Max


 William Holden, Nancy Olson, no importaba quien estuviese a su lado, sólo importaba ella. Así Wilder ponía a la cámara dirigida por el habitual John F. Seitz -el mismo de Double indemnity y The lost weekend- a filmar la vida misma. La película es la amarga narración, casi increíble, de la decadencia de una mujer. De Gloria Swanson no se salva nada. Ningún personaje femenino, excepto tal vez el de Senso de Visconti, ha sido tratado tan mal en el cine como esta Norma Desmond. Al parecer sólo por una cuestión de tiempo, Wilder renunció a hacernos ver los gusanos que se comen este cuerpo, un tiempo bellísimo, y ahora putrefacto.


"Daba vueltas entre las vertiginosas alturas de una gloria perdida... y enloquecía cuando tocaban su esencia de celuloide... La gran Norma Desmond... ¿Cómo podía respirar en esa habitación tan llena de Norma Desmond?"

 Como Double indemnity, como The lost weekend, Sunset Boulevard nos presenta a un hombre débil metido en líos, un hombre que se debate entre el bien y el mal. En Double indemnity, Fred Mac Murray, era mueve entre Barbara Stanwyck, la perfecta encarnación de la seducción del dinero y de la carne, y Edward Robinson, el policía justo y tenaz. En The lost weekend, el escritor fallido Ray Milland, vive entre Jane Wyman, que representa el afecto y el orden, y el alcohol.


"Ella me hablaba del pasado como si fuera hoy día..."

 En Sunset Boulevard nos encontramos en líos a William Holden. En la película interpreta al guionista Joe Gillis, que no tiene mucha suerte en Hollywood -Wilder sabía bien lo que esto significaba al acordarse de su primer periodo californiano- y que un día, perseguido por sus acreedores, se refugia en una vieja villa de Sunset Boulevard, sin saber que es el antro de Circe.


"Ella me llevaba de excursión por las colinas. El automóvil era un Isotta-Fraschini, modelo 1932, y estaba toda ella tapizada de piel de leopardo".


 La una vez gran actriz Norma Desmond es un Circe envejecida. Es la estrella de un firmamento de vejestorios. Y cree poder ejercitar sobre el joven que se ha aventurado en el antro sus artes mágicas. Y el joven, cobarde y oportunista, le da cuerda, y se hace pasar por una nueva comparsa en esa corte enmohecida y habitada por las caras espectrales de viejos actores: Anna Q. Nilsson, H.B. Warner, Buster Keaton, Erich von Stroheim. Es la última, peligrosísima ilusión de Circe.



"Es el amanecer, y deben haberme fotografiado un millar de veces. Después agarran una de esas pértigas que sirven para limpiar la piscina y me repescan, con muchos miramientos"


Cuando ella se dará cuenta que el sortilegio está roto y que incluso nunca ha existido, no dudará en matar al joven que se está alejando. "No se abandonan las grandes estrellas", dice Norma Desmond, "las grandes estrellas no tienen edad, no tienen edad". Pero no hemos dicho que no cuenta tanto la trama, como la indiscreción y la atención con la que la cámara mira a la todavía magnífica Gloria Swanson.



"Tiran de mi como si fuese un ballenato arponeado."


Wilder quiso con esta película criticar al primer Hollywood, el bazar lleno de encanto y mentiras de la época de las grandes aventuras. Y Gloria Swanson lo ha ayudado con eficacia. La actriz no ha dudado en exponerse a la crueldad de la cámara. Incluso fue ella quien facilitó el cuadro de el Boldini, que era de su propiedad, que en la película está al fondo del salón, y donde los amantes bailan, así como la mayor parte de los objetos que pueblan el antro de Circe, entre otras cosas, sus innumerables fotografías y un trozo de un viejo film Queen Kelly por ella interpretado bajo la dirección de Stroheim.



"Es curioso como son de cuidadosos y amables cuando uno está muerto. Empiezan a examinarme las heridas, para seguir el procedimiento de control"



 Gloria Swanson ha colaborado fervorosamente con Wilder como el resto de los actores de sus mejores películas. Bajo la dirección de Wilder los actores llegan a dar lo mejor de sus dotes interpretativas. Incluso actores como Fred Mac Murray y Ray Milland llegaron a su única representación de la mano de Wilder. Lo que no es poco para un director de cine.



Oreste del Buono, (1958) 





"Os aseguro que no os abandonaré jamás. ¡Esta es mi vida! ¡Y lo será siempre! No hay nadie más... solo nosotros... y la cámara... y esa esos magníficos espectadores en la oscuridad de la sala".


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