ALEVOSÍAS

VACACIONES DE VERANO O LA ESCAPADA DE DINO RISI

LUIS DE LEÓN BARGA

18 de junio 2017

Jukebox. Nico Fidenco. Legata a un granello di sabbia

Libros. Fiel. Sebastián Basualdo. Por Sandra Ávila


Antonio García Gamolla. Diario de un psicoanalista, 1935


Sebastián Basualdo (Buenos Aires, 1978) es un escritor y periodista argentino que acaba de publicar su último libro de relatos, titulado  “Fiel”. Entre potros medios, habitualmente colabora con el suplemento Radar Libros, del diario bonaerense Página 12. Ha publicado otro libro de cuentos,  “La mujer que me llora por dentro” y la novela “Cuando te vi caer”. Sin embargo, ante todo es un poeta  enamorado de la vida y para que sepamos de qué va su poesía nada como traer hasta aquí unos poemas que se pueden encontrar en su blog personal: www.basualdosebastian.blogspot.com 

 Venganza

“Solamente te voy  a pedir que no dudes, 
apuntá bien: al centro mismo de la incógnita. Un disparo certero y demoledor, rotundo como un desmoronamiento, que no sobreviva ni el recuerdo, ajusticiá cada esquina de los años que vivimos juntos
al fin y al cabo soy el hombre unánime que imaginó Borges”.


Librada al azar
haciendo un canje imposible con el tiempo
secreto: tu nombre y el mío.
tus ojos oceánicos desbaratando
la esquina de una tarde que ya no te espera
ni me rehúye: la promesa
el silencio y la intolerable sensación
de tu voz colmando la última
gota d´agua que cantó Chico.


Pero mejor que nos cuente él mismo quién es y cuales son sus intereses literarios.


Sebastián Basualdo


¿Cómo descubriste que tu profesión era la de ser escritor?
La verdad es que no sé si la actividad de escribir puede pensarse como una profesión, por lo menos no en el sentido que solemos darle corrientemente a esa palabra. Francamente me resulta difícil emparentarla a otras profesiones como la de un médico o un maestro, por ejemplo. La manera en que yo concibo la literatura está más cercana, por momentos, a la idea del oficio, aunque sólo subrepticiamente y nunca en su totalidad. A veces yo también  creo que hay ciertos hombres que ya vienen al mundo con la literatura encima, hay algo que se manifiesta mucho  antes de que  leas tu primer libro con ilustraciones y  no me refiero al niño pródigo, no estoy pensando en esas madres que una tarde advierten que su hija o hijo tienen algún talento innato, especial, una inquietud por encima de la media, digamos, y le compran un piano o una paleta con pinceles porque ya está clarísimo que será artista. También hay hombres que fueron educados con esa finalidad; pienso en Borges, o en el padre de Beethoven, que encerraba a su hijo con un violín en una habitación vacía durante incansables horas. Yo no tuve un padre que me enseñara filosofía jugando con una mandarina, no fui educado para ser escritor ni heredé una frondosa biblioteca. De eso estoy seguro. Creo que en ciertas personas la literatura se manifiesta desde otro lugar, mucho antes de lo literario. Escribas o no escribas. Eso es lo interesante. Uno puede ser poeta sin haber escrito jamás  un solo verso.  


¿Cómo fueron tus inicios?
Hay un inicio que tiene que ver con el descubrimiento, la revelación de lo literario. Y quizás el otro inicio tiene que ver con cuando publiqué por primera vez. Cuando tenía veinte años tuve una revelación absoluta que fue la de haber leído por primera vez a Abelardo Castillo. Lo que leí fueron sus Cuentos completos. Me acuerdo que empecé a leer el primer cuento, que era La Madre de Ernesto y en el transcurso de dos días me leí todo el libro. Y quedé absolutamente alucinado. Fue un impacto muy fuerte para mí. En primero lugar porque sentí que lo que yo quería hacer era algo que estaba dentro de ese universo narrativo. Y por otro lado porque sentí que había cierto grado de hermandad espiritual con ese escritor, con ese modo de ver el mundo, con esa escritura incluso. A partir de ahí comencé a leer a Salinger, a Carver, a Richard Ford, entre otros. Y formé mi propia familia espiritual. Hay otro momento crucial para mí: fue cuando me publican un cuento por primera vez. Dino era el jefe de redacción de la revista PROA, dirigida por Roberto Alifano, que había sido colaborador de Borges durante muchos años. Y yo recuerdo que le mandé un cuento a la revista y me llamó por teléfono una semana más tarde para decirme que el cuento le había gustado mucho pero que había hecho algunas correcciones y quería que yo las viera. Esas correcciones en realidad eran completamente de todo el cuento. El texto estaba completamente acribillado de correcciones y sin embargo me alentó a que lo publicara.  Para mí ese fue el comienzo, tenía veintiún años,  cuando publiqué La Bicicleta en la Revista PROA. Un año más tarde Dino Rivadavía me alentó para que publicara un libro de cuentos, que fue La mujer que me llora por dentro.


¿Cuántas horas al día escribes?
No tengo una rutina de escritura. La tuve muy al principio cuando escribía mis primeros cuentos  asistiendo al taller de Abelardo Castillo. Ahora escribo cuando puedo; le robo horas a la noche, a la tarde. Trato de acomodarme a la necesidad y al tiempo que tengo para escribir, pero no tengo una rutina de escritura de tantas horas por día. Me alcanza con tener dos o tres horas por día, y estar solo. Eso es lo único que necesito. Hay días que puedo escribir mucho, y hay días que puedo escribir muy poco. Como diría Miller tengo que hacer todo lo que existe debajo de sol para sobrevivir.


Yves Saint Laurent. Vestido corto de cóctel. Homenaje a Piet Mondrian, 1965


¿Qué personaje de alguno de tus libros se parece más al autor?
Creo  que los personajes de un escritor en realidad son como fragmentos de su propia voz, de su propia manera de mirar el mundo. Incluso aquellos que están en las antípodas de lo que uno piensa. Quizá el más parecido a mí, por ahora, sea el personaje principal de “Cuando te vi caer”,  Lautaro Nogán, el narrador de la novela.


¿Cuál es el proceso de escritura desde que te decidís empezar hasta el proceso de edición?
 Ando con una libreta por todos lados. Si estoy en casa escribo argumentos o frases en  el primer papelito que encuentro y después  paso a la computadora esos apuntes y voy  trabajando. Si lo que estoy escribiendo es un cuento, por lo general trato de seguir las lecciones de los maestros y tener el principio y el final; de manera tal que lo que está en el medio sea parte de la invención y el descubrimiento. Una vez que tengo la primera versión, empiezo a corregir y trato de leerle a mi amigos lo que tengo escrito. Ahora estoy escribiendo otra novela y el proceso de trabajo es muy distinto; al comienzo no hay una preocupación formal; no sé si lo que llevo escrito va a ir al segundo capítulo o al tercero. Eso lo pienso después; lo único que me preocupa es no poder llegar a decir aquello que tengo en mente En cuanto a la edición, incluso en las pruebas de galera sigo corrigiendo, yo también pienso que un texto nunca está terminado del todo, a lo sumo hay un gran acercamiento con ese ideal que uno tenía cuando comenzó a concebir la historia.


¿Qué libro de tu autoría imaginas como film?
Bueno, me parece que “Cuando te vi caer” podría ser una buena película y a veces me gusta pensarla en relación a la Nouvelle Vague  y los “400 Golpes” de François Truffaut que fue la película que más dialoga con mi novela. Si yo tuviera que elegir, elegiría este texto en la medida que fuera una especie de “400 Golpes” renovado o moderno, digamos, argentino, claro, y sobretodo porteño. Ya han hecho dos filmaciones de cuentos míos. Uno del cuento “Tiro al Segno” que está en Fiel y de otro cuento también que también está en Fiel que se llama “Fidelidad y cuento”.


Sebastián Basualdo


¿Desde tu punto de vista cuales son las ventajas y desventajas de e-book?
Uno puede meter todo Proust y no tener que cargar con 4 kilos en el colectivo. En ese sentido me parece que es una gran ventaja, lástima que no se pueda dedicar el libro electrónico. Personalmente no tengo nada contra el e-book y supongo que en un futuro va a suceder lo mismo que con la música o el cine; pero todavía  falta un tiempo para eso. A mi me gusta más el libro, sentir el olor de las páginas, disfrutar de un buen diseño, asegurarme ciertas traducciones. No creo que este formato pueda desplazar el concepto del libro, de todos modos no es algo que me preocupe.


¿Ventajas y desventajas de internet?
La ventaja es que esta todo ahí. Con esto no estoy diciendo nada original, pero este acceso fácil está atravesado también por los propios conocimientos que uno tenga. La democratización del conocimiento es hasta ahí no más. Digamos, por ejemplo, si vos no tenés un conocimiento del inglés tu democratización se va a ver ligeramente limitada. Las desventajas tienen que ver para mí con esa sensación de la virtualidad que viene a generar otras maneras de sociabilización, otros modos de relación entre los hombres en una aparente sociedad que está comunicada constantemente. Lo que podría llegar a generar la era de la incomunicación y no necesariamente de la comunicación. Pero son cambios que yo también  estoy viviendo, así que no sé todavía cuáles van a ser sus efectos.


¿Qué cosas te inspiran para escribir?
La inspiración para mi tiene que ver con un trabajo de imposición de la escritura, de tratar de estar atento a ciertas sensaciones, a ciertas emociones, a ciertos días en los cuales necesito decir ciertas cosas. Cuando no escribo me siento terriblemente mal y casi no puedo conectarme con la realidad. No significa que no pueda sociabilizar, sino que necesito la literatura para entender ciertas cosas de lo real. Y me parece que la escritura, como el arte en general, no hace más que instalar un lugar en la utopía y esa instalación tiene que ver con el propio universo cotidiano.


Avigdor Arikha. Autorretrato, 1988


¿Sobre qué tema especifico no te atreverías a escribir?, porque?
No sé si hay un tema lo cual no me atrevería escribir. Quizás no podría escribir por encargo. No podría entrar en la lógica de que me encargaran un libro que esté muy alejado de mis motivaciones. Sólo eso. Como decía Oscar Wilde, no hay textos morales o inmorales, hay buena o mala literatura. No existen temas en ese plano. Hay historias bien contadas o mal contadas.



¿De haber elegido otra profesión cual pensas que hubiese habido afinidad?
Me hubiera gustado ser director de cine, o mejor: ser Francois Truffaut.


¿Me podés nombrar cuatro o cinco libros que no deben faltar en la biblioteca de un lector?
Cuatro, cinco libros es muy poco, ¿no? Uno tendría que remontarse a los clásicos, a cierta literatura formativa, obligatoria, reveladora. Me parece que no puede faltar el “Quijote”, me parece que no puede faltar el  “Ulises” de Joyce, “En busca del tiempo perdido” de Proust. Yo diría que no tendría que faltar “Crónica de un Iniciado” de Abelardo Castillo. Y bueno, son muchos los que no tendrían que faltar. Pero por sobre todas las cosas creo que no tendrían que faltar aquellos libros que te cambian para siempre, esos libros que no querés terminar de leer y lo vas disfrutando de a poco, postergando su lectura todo lo posible por temor a que se termine la magia


¿Por qué narra, cuenta, explaya sus ideas un escritor?
 Porque es su manera de relacionarse con una dimensión de lo real a la que sólo tiene acceso por medio del lenguaje poético.


¿Qué libro estás leyendo ahora? ¿Cuál fue el último libro que leíste?
Bueno, ahora estoy leyendo “La Reemplazante” de Fernanda García Curten, estoy leyendo, estoy releyendo algunos libros de Donleavy “El hombre de Mazapán”, “Cuento de hadas en Nueva York”; hace poco leí “El miedo” de Gonzalo Garcés.








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