ALEVOSÍAS

EL DESCUBRIMIENTO DE LA LENTITUD

ENRIQUE LÓPEZ VIEJO

23 de abril 2017

Jukebox. Casablanca. As time goes by. Dooley Wilson. (Subtitulos en español)

Libros. Sabotaje. Andrés Delgado. Por Sandra Ávila


Foto de Fernando Brito


Andrés Delgado (Medellín, 1978) estudió Ingeniería de Producción en la Universidad EAFIT. Ha sido militar, ingeniero y periodista. En 2011 ganó la Beca de Creación en Novela de la Alcaldía de Medellín. Es blogero y columnista en "Moleskine®32" y "Piel de Topo" en la Revista "Hoja Blanca". Sus artículos y crónicas han aparecido en Universo Centro y en importantes revistas digitales en español: Revista Cronopio de Colombia, El Puercoespín de Argentina, Revista Replicante de México y Frontera D España . Durante su permanencia en el ejército tuvo claro que prestar el servicio militar obligatorio sólo valdría la pena si después contaba su versión de la historia. Aunque Sabotaje es una historia de ficción, su experiencia como policía militar fue el insumo para la reportería de esta novela.



¿Cómo surgieron los personajes y la trama de “Sabotaje”?
Conocí personalmente a muchos de los personajes de la novela. Pero a la hora de escribirlos y caracterizarlos cambié mucha parte de lo que son. Esto con el fin de crear un personaje que le diera fuerza al relato.
Mis personajes no se agotan en la realidad, porque entonces la narración resultaría muy floja. Los personajes de la ficción obedecen a fines muy concretos que tiene el autor para lograr sus objetivos. Si se necesita que la obra tenga una pizca de cariño y dedicación, habrá que poner a Liliana, una amante delicada y paciente, que prepara cocteles de calamares y sirve vino en su mesa. Ese personaje tiene que funcionar. ¿Y qué es funcionar? Qué trasmitan una emoción, un sentimiento.

¿Cuánto tiempo te llevo la construcción del libro?
Me encerré un año en mi apartamento para escribirlo. Pero llevaba pensando en el asunto más de 10 años.

¿Cómo fue la elección del título, este fue elegido antes de empezar el libro o al finalizar?
El título lo encontré al finalizar la escritura. Y digo lo encontré porque en realidad lo estuve buscando por mucho tiempo. Siempre me sucede así. Titular es un arte y a mí me ha costado mucho trabajo encontrar los términos justos para nombrar mis novelas.


Foto de Oliver Schmieg


¿Un escritor se hace o se nace?
Las dos. Un escritor tiene que tener talento. Pero tiene que cultivarlo. El trabajo yo lo mido en horas nalga, es decir, el tiempo sentado tratando de escribir la verdad.


¿El escritor se nutre de vivencias ajenas o en mayores porcentajes las historias dentro de un libro son ficciones?
Uno debe escribir de lo que conoce, decía Hemingway... y cuando se dio cuenta de que estaba equivocado se suicidó.

¿Te gustaría escribir y cambiar el final de alguna novela o relato de otro escritor? De quién, porque?
Le cambiaría el final al cuento Los crímenes de la calle Morge, de Poe, porque ese final me parece traído de los pelos. Qué perdone el maestro, que debe estar revolcándose en la tumba, pero eso de que el criminal es un simio es una traición al lector.

¿Cuántas horas al día se dedica a la escritura?
Ahora ninguna. La verdad a mí no me gusta escribir.


Andrés Delgado


¿Con que colega te gustaría tener la posibilidad de escribir un libro? ¿Se puede ceder y amalgamar escrituras para una misma idea?
No, no creo en esto. La literatura es un ejercicio onanista. Se lee y escribe en soledad. 


¿En que estás trabajando ahora? 
Tengo un libro en borrador. Es una novela, se llama: El miedo al amor.

Un escritor siente la necesidad de volcar sus ideas al papel porque....(completar)
“La necesidad de escribir novela o crónica parte del mismo punto: despertarse temprano, estirar el cuello, tomar café humeante, mirar la luz electrizante de las seis de la mañana y respirar profundo el aire de la madrugada.
Durante el día descubrir la estupidez de la gente, descubrir la genialidad de esa misma gente, sus peleas y sus amores. Ver el brillo de los ojos de mis hijas cuando contesto sus preguntas, reírme con una amiga, escuchar jazz, visitar la abuela y creer que la vida no será en vano. Desde ese punto nace la necesidad de la escritura.

 
Foto de AmaMedellín.com

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(Fragmento)

Medellín: una bóveda negra en el cielo. Abajo: un pesebre extendido por el valle. Hoy es viernes y son las doce y media de la noche. Al fondo: un caldo de luces. Acá la gente se mata y se abraza con la misma intensidad. Abajo: las calles cerradas por un carro atravesado porque hay baile y trago. Porque hay gente, música y sancocho con leña. Las calles de Medellín están cerradas con cintas naranjadas de la Policía. Cerradas, porque hay muertos tirados en el pavimento y los agentes de medicina legal hacen levantamientos con tapabocas, delantales blancos y bandejas plateadas.
Mientras unos puestos de guardia están en el bosque, otros cubren la parte baja de la montaña, de frente a las luces. El personal de la base está de acuerdo: las horas en guardia son una mierda, pero aguantarlas de cara a la ciudad es mucho más alentador que frente a la reja. La parte alta es espesa, fría, con eucaliptos y pinos. Y esta madrugada hubo niebla, la maldita niebla, monstruo de la naturaleza. Por eso preferimos estos puestos en la parte baja y así observar el Valle de Aburrá. Carburo otro plon de cilantro.
La ciudad proyectada por la boca de fuego. Algún día tengo que dejar de ser un PM. Quiero comer chorizo en Sabaneta. Ducharme solo en un baño. Comer cazuelitas de mamá, cagar tranquilo.
Medellín está allí, pegadito, a menos de diez minutos en bajada. Juliana vive en una casa de tres pisos en el barrio La Floresta. En este momento estará metida entre las cobijas, dormidita, relajada, con la boca abierta, con un brazo estirado y una rodilla por fuera de la cobija. Julianita, tan linda. A veces me gustaría que no fuera virgen. Que fuera bien brincona, bien arrecha, bien perra. Bien mamona. Y comémerla parejo, todos los días y a toda hora. Darle besitos en la punta de las tetas. Amasarle el culo, lamerle el cuello, morderle los codos y dejarle la piel roja y maltratada. Otras veces me gustaría que fuera así, bien tímida. Bien bobita. Mentiras. Bien brincona conmigo, bien coqueta conmigo, pero solo conmigo y bien mierda con el resto.




Sabotaje 
Editorial Planeta Colombiana. 2012. 
Pág. 136.







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