LA MÁSCARA DE DIMITRIOS

EL HIJO DEL CLÉRIGO

FERNANDO MARTÍNEZ LAÍNEZ

25 de junio 2017

Jukebox. Ben E. King. Don't Play That Song

Especial erotismo y crisis económica. La economía de las relaciones sexuales: la forma de llevar a una mujer a la cama con coste cero. Por Sheilaful






R. me pasa a buscar a las 9 a casa y me pide disculpas porque, por desgracia, no tiene mucho tiempo, ya que a las 11,30 tiene una importante llamada de trabajo. No sé que pensar, pero teniendo en cuenta que trabaja como promotor de espectáculos musicales… le concedo el beneficio de la duda.
Me lleva a un restaurante cercano y no para de hablar con su teléfono móvil, tanto es así que parece el presidente de alguna empresa. Luego se disculpa y habla sin parar sin pedir ni beber una gota de alcohol durante toda la cena. Un punto a su favor, pienso.
Pero después de dos horas de escucharle necesito un descanso. Sólo habla de sí mismo, eso si, intercala algunos elogios y me pregunta qué me gusta como si fuese una concursante televisiva o en un estudio de mercado.
Después de cenar, me pide si puede subir a mi casa para recibir la llamada y poder hablar en un sitio tranquilo. Me parece una mala excusa, pero accedo y le conduzco al cuarto de estar, lejos de cualquier intimidad física o geográfica. A la media hora de charla, intenta besarme. ¿Pero no ibas a recibir una llamada?, le pregunto.
-He recibido un sms, y la llamasa se ha postergado a mañana. Oye, ¿por qué no vamos a tu cuarto?
-Lo siento, pero me tengo que ir, se me había olvidado decirte que he quedado con una amiga dentro de media hora.
Es obvio que me tomó por tonta. O una chica demasiado fácil. O ambas cosas.
"Sabía que no acabaríamos en la cama", admite.
"Ah, ¿por qué lo sabías?" pregunto.
"Instinto", dice.
"Es evidente que tu instinto funciona bien", le contesto
Casi tanto como la mío, me callo. Y tampoco le digo que pertenece a un tipo de hombre incapaz de cumplir con las expectativas, de los que se creen que con su cháchara pueden conseguir su objetivo: Irse a la cama con una mujer al menor coste posible, y no me refiero sólo al económico. Así todo son beneficios para la propia cuenta de resultados, pero esta noche R. ha tenido pérdidas. 

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