ALEVOSÍAS

EL DESCUBRIMIENTO DE LA LENTITUD

ENRIQUE LÓPEZ VIEJO

23 de abril 2017

Jukebox. Casablanca. As time goes by. Dooley Wilson. (Subtitulos en español)

Libros. Nicolás Correa: Súcubo o demonios y exorcismos a la argentina. Por Sandra Ávila


Maclovia (Emilio Fernández, 1948)


Aunque me cueste decirlo, a veces sospecho que la lucha más cruel y despiadada de un exorcista es la que mantiene consigo mismo, porque de alguna manera llega a los límites de la fe, su batalla es con la oscuridad, que se manifiesta en su interior a través de la duda. Es una batalla de por vida que se pelea de cuerpo, alma, corazón y espíritu. Y nunca termina. Por eso, aunque el oscuro quiera que desista, voy a seguir escribiendo. Es necesario que lo haga.

(Súcubo. La Trinidad de la antigua serpiente. Nicolás Correa)


Nicolás Correa (Morón, Argentina, 1983) es autor de, entre otras obras, libros de cuentos como Made in China (2007), Engranajes de sangre (2008) o Prisiones terrestres (2010) y poemarios como Virgencita de los muertos (2012). Su novela Súcubo (Editorial Wu Wei, 2013) inicia una trilogía, La Trinidad de la antigua serpiente, que completará con la aparición de Íncubo (2014) y de El señor de las moscas. Como en su obra, confiesa que no entiende “vivir sin escribir”.

¿Cuál es la experiencia que viviste al escribir una novela que combina el terror, el exorcismo, la curia y el peronismo?
De alguna manera, uno es inconsciente que refiere a tantas lecturas cuando enfrenta un proceso de escritura. En mi caso, tenía una historia, un personaje, un drama y la experiencia de cierta parte del drama. El resto es pura interpretación del lector. Y creo que esa es una parte esencial de cualquier creación, que el lector la complete en la lectura con sus percepciones. Jamás me propuse contar nada relacionado con el peronismo ni los problemas de la iglesia, es decir, no empecé planteando esos puntos. Yo quería contar mi drama con los exorcismos, lo que había visto alguna vez y, principalmente, una historia de demonios, basada en la fe de un tipo que comete muchos errores, un hombre lleno de contradicciones.

¿Cómo nació esta obra?
Nació cuando reconocí que la batalla entre el bien y el mal eran parte de lo mismo, Daemon est Deus inversus, dice H.P. Blavatsky. También me di cuenta de que la tradición literaria argentina, en tanto terror, género que de a poco se va sacando la inocencia de encima, no tenía exorcistas ni historias de demonios. Me pareció que tenía que darle a la literatura argentina una historia sobre demonios y exorcistas. Ahora ya la tiene.


Nicolás Correa


¿Cómo crees que sería de diferente enfrentar la vida con seres demonizados fuera del libro?
Cuando están poseídos es difícil vivir con ellos, si es que son conscientes de la posesión. Quienes fueron poseídos aseguran que la vida cambia para ellos. Hay que tener voluntad de ver esa realidad oculta a los ojos, que para mí es una realidad para ser vista con otros ojos.

¿Cómo definirías el género de tu obra?
La historia de Súcubo está escrita desde el realismo más simple, como tantas otras historias, pero es atravesada por el terror y el fantástico, y eso es lo que me atrae de estos dos géneros: el poder de cortar con la pobreza del realismo, y ampliar a su vez los límites de la realidad. El problema, como siempre, está en saber qué es lo fantástico y qué es el terror. Es inútil ir al diccionario, yo no me molestaría en hacerlo, habrá una definición, que será aparentemente impecable, pero una vez que la hayamos leído, los elementos imponderables de lo fantástico y del terror, tanto en la literatura como en la realidad, se escaparán de esa definición. Creo que, como decía Poe, tiene que ver con un sentimiento. Ese sentimiento de lo fantástico me acompaña desde muy pequeño; mucho antes de comenzar a escribir, me negué a aceptar la realidad tal como pretendían imponérmela y explicármela. Yo vi siempre el mundo de una manera distinta, sentí siempre que entre dos cosas que parecen perfectamente delimitadas y separadas hay intersticios por los cuales, para mí al menos se colaba un elemento que no podía explicarse con lógica.

¿Qué autores disfrutas más: contemporáneos o clásicos?
De nuestros días, muchos: uno de ellos es Fernando Montes Vera, que escribió La masacre de Reed College, un libro infernal. Otros de los que siempre espero algo bueno son (los argentinos) Patricio Eleisegui, Leonardo Oyola, Hernán Ronsino, Natalia Rodríguez, Ana Ojeda, Natalia Litvinova, Emiliano Bustos, Nicolás Prividera, Juanjo Burzi, Luciano Lamberti, Francisco Ocampo, y (el uruguayo) Gonzalo Gálvez Romano. Respecto a los clásicos, desde Dante hasta Juan José Manauta, todos tienen un poder de inalcanzable magnitud.


Henry Fonda en El fugitivo (John Ford, 1947)


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