ALEVOSÍAS

EL DESCUBRIMIENTO DE LA LENTITUD

ENRIQUE LÓPEZ VIEJO

23 de abril 2017

Jukebox. Casablanca. As time goes by. Dooley Wilson. (Subtitulos en español)

Libros. La metamorfosis de Camila Bordamalo García. Por Sandra Ávila


Foto de Guy Bourdin




  “Mi escritura ha llegado a un punto en el que pareciera que la ficción ya no tiene cabida”. Esta frase tan rotunda inaugura el mes de enero de 2014 en el blog de la colombiana Camila Bordamalo García (Bogotá, 1983), Cuentos al borde de la locura. Esta autora, cuyo primer libro, Perros en el cielo, ya os presentamos hace unos años, confiesa que su escritura mutó, se transformó, como aquel inolvidable personaje de Kafka, y tomó otro giro.




  Esta viajera, a la que le fascina explorar diferentes mundos y captar momentos no solo en su mente sino también en su cámara fotográfica, nos habla ahora de su segundo libro de cuentos, La culebra roja, una minuciosa selección de relatos a la que aplicó su natural exigencia: no se casa con sus textos.



  ¿En qué se diferencia este nuevo libro de Perros en el cielo?
Se diferencia en que es más maduro. Mi estilo ha ido mutando, no sé si para bien o para mal, pero escribo diferente ahora. Otra diferencia es que los relatos de este nuevo libro son menos breves que los de Perros en el cielo.

Camila Bordamalo


  ¿Cuánto tiempo te llevó su elaboración?

Algunos cuentos fueron escritos en 2010, así es que podríamos hablar de unos tres años.



  ¿En este nuevo libro estarás a cargo de la tapa y maquetación?

Esta vez las ilustraciones no serán solo mías. Colaborarán otros artistas como Juan Hoyos SilvaMartín RozoAníbal MaldonadoDaniel Molina y Adriana Rojas.

  ¿Cómo fue la selección de los textos de este libro?
Autoeditarse no es fácil. Yo pensaba que tenía un libro de cuentos de cien páginas pero al seleccionar los relatos que me parece que valen la pena han quedado menos de la mitad. Uno escribe mucho pero no todo merece ser publicado. Este libro será más corto que Perros en el cielo.

 ¿Cómo nació tu segundo libro? ¿Te inspiraste en tus viajes?
En realidad no, tengo historias divertidas de los viajes, pero aún no son inspiración para mis cuentos. Lo que me ha alentado a escribir son ideas de historias ficticias que surgen en mi cotidianidad.

Foto de Guy Bourdin



  ¿Cuál sería la palabra justa para definir este archivo de relatos o cómo definirías tu literatura?

La palabra justa es desconcierto. Cuando leo lo que escribo pretendiendo ser una lectora desprevenida percibo una dosis enorme de desconcierto y tengo la sensación de estar en un universo en el que todo podría ser real, pero hay un halo de irrealidad flotando en el ambiente que hace que uno no lo crea del todo.



  ¿Qué similitudes existen entre este libro y el primero?
La impronta personal es la misma, el estilo sigue siendo similar.


  Aquí tenéis un adelanto:


EL GIRO

La muerte de Paula fue culpa nuestra. No tiene ningún sentido que nos digan que no es así, que son cosas que pasan… Somos culpables y lo sabemos muy bien. En el fondo nunca quisimos a Paula, por eso la cargábamos con responsabilidades, a Ana en cambio la queríamos. No había ninguna razón para no querer a Paula, que no la quisiéramos era caprichoso. Mirándolo bien había muchas más razones para querer a Paula que a Ana, era juiciosa, cumplía cabalmente con todo lo que le asignábamos y siempre estaba ahí para hacernos cualquier favor. Además a Paula no la dejamos hacer lo que quiso, a Ana sí, a pesar de que lo que Ana quería era tan inconveniente como lo que quería Paula.

No tenía ningún sentido enviar ese giro a nombre de Paula, el dinero que enviábamos era para Ana. Era nuestro deseo inconsciente de molestar a Paula, sabíamos que odiaba hacer vueltas y queríamos hacerla ir a reclamar el giro. Quizás en el fondo de nosotros, en nuestro inconsciente, sabíamos lo que iba a pasar, sabíamos el riesgo que eso implicaba y preferíamos como siempre exponer a Paula y no a Ana. Puede ser también que no fuera amor lo que nos hacía librar siempre a Ana de cualquier responsabilidad sino la sospecha de que era incapaz de hacer cualquier cosa. No importa. Lo cierto es que tuvimos la culpa de que Paula muriera, la mataron por quitarle un giro que ni siquiera era para ella.



Foto de Guy Bourdin


Alguno de sus blogs:
Cuentos al borde de la locura 
Mitología Personal

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