LECTURAS A CONTRATIEMPO

LITERATURA UNIVERSAL. EL “BILDUNGSROMAN” DE SABINO MÉNDEZ

ANNA MARIA IGLESIA

6 de agosto 2017. (Felices vacaciones. Regresamos en septiembre)

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Queremos irnos muy lejos

Libros. Al otro lado del patio, de Xavier Frías Conde, literatura sobre niños sin edulcorar. Por Sandra Ávila



Entre manuales, mapas y diccionarios Xavier Frías Conde (Béjar, España, 1965) descubrió su vocación de escritor. Estudiaba Magisterio cuando soñó despierto dedicarse plenamente a la literatura. Frantz Ferentz (seudónimo de Frías Conde) es autor de cuentos para niños y jóvenes, pero decidió romper las reglas y publicó un libro diferente: Al otro lado del patio. Estudió en Madrid Magisterio, se licenció en Filología Inglesa y se doctoró en Filología Románica. Trabajó durante 12 años en la enseñanza preuniversitaria y desde 1999 en la universitaria: ISEIT Cluny, Západočeská Univerzita de Pilsen (República Checa) y CES Don Bosco. Además, impartió clases de gallego y portugués en la Universidad Nacional de Educación a Distancia (Uned). Actualmente está al frente, junto con Lidia López Miguel, de un proyecto editorial llamado Lastura: literatura de bajo coste, pero de alta calidad.
Lastura (http://lastura.org) estará presente en la Feria del Libro de Madrid 2014, en la caseta 127 (editorial Huerga & Fierro). Frías Conde firmará libros el 11 de junio.


Acabas de publicar y presentar Al otro lado del patio. ¿Por qué elegiste este título y cómo surgió la idea?
Surgió de una de las imágenes que acompañan el texto y que es totalmente real. En ella se muestra a tres críos africanos que se han fabricado un futbolín con dos barras de metal y una caja de cartón. A la hora de imaginar la historia, quise darle un toque social y recordé una realidad habitual en España, como son los campos de internamiento, verdaderas prisiones donde se interna a los inmigrantes ilegales antes de su expulsión. Y ahí surgió el patio.

¿Cuánto tiempo llevó escribir Al otro lado del patio?
La verdad es que no mucho. Una vez que tuve la historia en la cabeza, creo que un día. De hecho no es una historia larga, pero cuando se formatea para hacer un cuaderno, parece mayor de lo que realmente es.

¿Cómo surge el tema central de la novela? ¿En qué te inspiras a la hora de escribir?
Esta obra se sale ligeramente de lo que vengo escribiendo en literatura infantil y juvenil (LIJ), porque toca un tema social con bastante fuerza. No hay tanto humor como en otras de mis obras infantiles, pero de alguna manera me hacía falta meterme con el tema de la inmigración. Hay otro tema anexo, que es el del padre autoritario de la niña protagonista, que acompaña perfectamente al de los chavales del patio.

Xavier Frías Conde


¿Cómo imaginas que será la reacción de los lectores ante tu obra o sos escritor que no le interesa la opinión del que lee?
Ciertamente me interesa saber qué opinan mis lectores sobre la obra. Espero que la reacción será buena. No es una historia con moraleja sin más (de hecho no me gustan las obras donde predomina una moraleja y un mensaje). Hay una trama y un final sorprendente. No hay magia en la obra, hay reacciones humanas y una niña que descubre muchas cosas en un solo día.

¿Cómo es tu forma de trabajo?
Suelo sentarme a escribir ante el ordenador cuando me vienen las ideas. Hace años que no escribo a mano. Si se trata de novelas, se quedan en el disco duro. Si son cuentos, van al blog (www.fabulandia.org). Y, normalmente, muchos de los cuentos acaban en libro posteriormente. Doy a leer mis novelas a personas de confianza que me hacen sus comentarios.

¿Cuántas horas al día escribís y cuál es tu metodología de trabajo para obtener el mejor resultado?
No tengo un horario fijo. Hay días que puedo dedicarlos enteros a escribir, otros en que escribo lo que puedo y otros en que no escribo nada. No tengo una metodología concreta; solo escribo cuando me surge y puedo colocarme ante el ordenador para dar rienda suelta a lo que me bulle dentro y plasmarlo por escrito.

¿Por qué escribes?
Para mí escribir es como respirar, se ha convertido en una necesidad fisiológica y espiritual.



¿Cómo y cuándo descubriste esta vocación de escritor?
Muy joven. Pero concretamente, la LIJ fue un descubrimiento que hice gracias a un profesor de la universidad, cuando tenía 20 años.

¿Podés contarme alguna experiencia buena y otra mala como escritor a lo largo de tu carrera?
Buena es cualquiera cuando ves tu libro en papel, aunque recuerdo con especial satisfacción haber sido uno de los finalistas del premio Edebé de LIJ en 2012. En cuanto a momentos malos, los hay también, pero prefiero no pensar en ellos.

¿Qué es la literatura para vos?
Es una parte de mi vida a la que no puedo renunciar y sin la que no puedo vivir.

¿Cómo ves la literatura de hoy en tu país, a los escritores contemporáneos y esa necesidad de escribir?
La literatura en España está totalmente mercantilizada (y fuera de España, también). Los superventas son una mina para las grandes editoriales, pero en general son un insulto a la buena literatura. También en LIJ funcionan mucho los superventas, por desgracia y hay una (auto)censura que viene impuesta por sectores reaccionarios que acaban imponiendo un modo de ver la realidad. Por eso, decidí junto con una amiga lanzarme al proyecto de crear una microeditorial que nos permita publicar en libertad.



Fragmento de Al otro lado del patio (Lastura, 2013):
— Te ayudo a bajar -le ofreció el niño tendiéndole la mano.
Julia aceptó la invitación, pero antes le preguntó su nombre.
— Sarandé.
— Yo, Julia.
El chico sonrió y Julia pudo ver otra vez aquellos dientes blanquísimos.
La niña cruzó los brazos hasta rodear el pecho del niño.
Cuando él sintió las manos de ella ya presionando su pecho, volvió al canalón y descendió en cuestión de segundos, tanto que Julia ni se dio cuenta de que estaban en el suelo.
Los otros dos chicos se les acercaron.
Sarandé se los presentó:
— Este es Xicalué y este, Rufus.
Y nuevamente grandes sonrisas blanquísimas.
El tal Rufus era quien había desafiado a Julia sobre cuestiones de fútbol, pero no hicieron falta palabras, porque enseguida ya estaban los tres niños y la niña jugando al fútbol con el futbolín.
El bonito vestido de seda de Julia se volvió todo sucio, desgastado, como si llevara semanas allí viviendo.

Así hasta pasaría desapercibida para los guardias del recinto.






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