LA MÁSCARA DE DIMITRIOS

EL HIJO DEL CLÉRIGO

FERNANDO MARTÍNEZ LAÍNEZ

25 de junio 2017

Jukebox. Ben E. King. Don't Play That Song

Nocturnidad. Historia y leyenda del Jackie O. Por Luis de León Barga




Cuenta la leyenda que Alain Delon pisaba todas las noches la pista del Jackie O cuando se encontraba en Roma rodando alguna película, mientras Liza Minelli cantaba en el piano bar "New York, New York", y el entonces dueño de la FIAT, Gianni Agnelli, seducía a alguna aspirante actriz, y Gerard Depardieu se emborrachaba. Un desfile de estrellas, una sesión continua de locuras, entre fiestas memorables y noches sorprendentes. Aún se recuerda la fiesta en honor de la princesa Margarita de Inglaterra mientras Frank Sinatra interpretaba en el piano sus éxitos.


Inaugurado en 1972, a la muerte de su fundador, Gilberto Jannozzi, su mujer, Beatriz, lo convirtió en el buque insignia de su escudería de locales nocturnos. En poco tiempo se erigió en el lugar de referencia de la noche romana para la jet-set. De aquellos fastos quedan las fotos de los paparazzi apostados a la puerta del Jackie O (bautizado así en honor la boda entre la viuda de Kennedy y Aristóteles Onassis). Los paparazzi inmortalizaron actores y empresarios, ricos y famosos, gente a la que le gustaba divertirse como era de rigor en aquella década, en espacios multiusos, donde lo mismo podías cenar, que bailar o estar tranquilo alrededor del piano bar. Locales que exigían un amplio espacio y palcos para mirar y ser visto. Por eso, muchos de ellos habían sido antiguos teatros, como el Palace parisino o el Studio 54 neoyorquino, parientes lejanos del Jackie O.

Cuando pasó de moda, ya se sabe, esa carrera de relevos en la que siempre se llega tarde a la meta porque cuando algo está de moda deja de estarlo, la mala vida hizo acto de presencia e incluso compró la gestión del club. A comienzos de los años noventa la policía acabó cerrando el Jackie O durante una temporada. Antes, una noche fría y lluviosa de febrero, detuvieron a la salida del local a un mafioso de una banda que campeó en la Roma de los años setenta y ochenta, la banda de la Magliana. Debajo de la chaqueta de diseño tenía una pistola de calibre 9 milímetros. Pero el verdadero dueño del Jackie O era un gánster de 36 años, que acabó asesinado a plena luz del día por dos sicarios de una banda rival. Un gánster que había dejado atrás las estafas y la extorsión para dar el gran salto con el tráfico de drogas, la especulación inmobiliaria, y los secuestros. Y por supuesto, la vida nocturna y las mujeres de vida alegre.



En cualquier caso, devuelta a su propietaria original, el Jackie O sigue en pie. Pero, como la mayoría de los mortales, ha envejecido mal. O al menos eso dicen los turistas que se acercan hasta allí para visitar  este club que se encuentra en los aledaños de la Vía Veneto, cerca de la fastuosa embajada americana. Tampoco la música es la de entonces, Donna Summer, Aretha Franklin, la música disco llena de orquestación, coro y potencia... Lo que no ha cambiado es la decoración: el estilo discoteca pasado de moda, el terciopelo y los espejos, las luces difusas que ayudan a ver y no ver.

Pero la suerte de este club es que se encuentra en una ciudad capaz de levantarse siempre, pues lo lleva haciendo desde hace más de dos mil años, gracias a la capacidad digestiva de sus habitantes. Incluso los romanos de adopción (que son la inmensa mayoría) poseen ese romanismo que es un concepto existencial en el que el cinismo es una representación natural y la idea de belleza rima con la de grandeza. Ya sabemos que cualquier sueño de esplendor empieza en esta ciudad con una visión excelsa, ya sea el Coliseo o una iglesia barroca. Y mientras las otras grandes capitales del mundo son devoradas por el poderoso caballero don dinero, la Roma de los césares y los papas resiste entre las siete colinas. Aquí todo el mundo puede representar un papel, aunque sea el del turista que cena en el Jackie O y termina la noche en los brazos de una rubia que dice llamarse Irina, una vez acordada la tarifa para disfrutar de su belleza con una visión a ras del suelo.




1 comentario: