LECTURAS A CONTRATIEMPO

LITERATURA UNIVERSAL. EL “BILDUNGSROMAN” DE SABINO MÉNDEZ

ANNA MARIA IGLESIA

6 de agosto 2017. (Felices vacaciones. Regresamos en septiembre)

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Queremos irnos muy lejos

Obituario. En la muerte de Luisa Colpeyn, madre de Patrick Modiano. Réquiem por un personaje Modianesco. Por Fernando Castillo


Luisa Colpeyn, 1942


En el número de Le Monde del 29 de enero se publicó una escueta esquela de cuyo contenido me ha avisado el parisino, por nacimiento y ahora también por residencia, y entregado a la literatura de Patrick Modiano, Juan Manuel Bonet, amigo muy cercano que, siempre generoso, a veces oficia de corresponsal particular. En ella, según me cuenta, se anuncia la muerte en París el día 26, a los noventa y seis años, de Luisa Colpeyn, artista de cine, teatro y televisión, madre del escritor Patrick Modiano con quien mantuvo una relación más que distante a lo largo de su vida.


Nada de esto, ni siquiera el hecho de que fuera una madre poco convencional y dejara a sus dos hijos, Patrick y Rudy, al cuidado de sucesivos amigos más o menos extraños –la gente rara a veces de nombres extraños que rodea a Modiano y que discurre por sus novelas- en lo que era un práctico abandono, sería suficiente para considerar su desaparición una noticia destacable. Tampoco su carrera como actriz de carácter en películas y obras de teatro, en las que nunca logró un papel de protagonista que la lanzara a la fama a pesar de su belleza y de su acento especial y de actuar a las ordenes de Jean-Luc Godard, explicaría dedicarle algo más que una escueta necrológica que fuera más allá de la referencia a su actividad profesional en el cine, el teatro y la televisión.


Lo que ha convertido a Luisa Colpeyn, de origen flamenco y nacida en Amberes en 1918 como Louisa Colpijn, es su condición de personaje real e integrante del dramatis personae de la literatura de Modiano, al igual que su padre, Albert.

Luisa Colpeyn, en los años 50


Y es que la vida de la madre del escritor francés, quizá menos conocida que la de su marido, es también bastante modianesca. Tras una discreta carrera como artista de reparto en Bélgica de la mano del director Jan Vanderheyden con el que trabajó en seis películas, vivió los primeros años de la Ocupación alemana en Bruselas trabajando en la radio y en el teatro, al tiempo que frecuentaba algunos amigos judíos y de la resistencia. También parece que tuvo algún novio alemán, como el desconocido sonderführer destinado en la Propaganda Abteilung que le proporcionó trabajo en espectáculos de music hall para los soldados del Reich y los trabajadores del Muro del Atlántico. Fue sin duda el mismo que le consiguió una entrevista para realizar una prueba en la entonces activa productora Continental Films, la empresa de cine alemán en París que controlaba el cine francés y una de las más importantes del Nuevo Orden, que dirigía Alfred Greven.

En el verano de 1942, Luisa Colpeyn llegó al París oku más oscuro y siniestro, el del racionamiento y los toques de queda, el de los traction avant negros y los velo-taxi, en el momento en que comenzaba la época más difícil de la Ocupación. Eran los días en que parecía que el Reich era invencible tanto en las estepas de Rusia como en los desiertos de África o en las aguas del Atlántico, donde lograba victoria tras victoria que voceaban los heraldos de la colaboración en Francia, al tiempo que las medidas contra los judíos se recrudecían tras adoptarse la solución final. Un París de atmósfera turbia que se convertiría en escenario de las novelas de Patrick Modiano.

París, 1943. Foto de André Zucca


A esa ciudad sin luz llegó Luisa Colpeyn en el momento en que la redada de Primavera llenaba el Vel d'Hiv y luego los campos de Drancy y Phitiviers como estaciones previas para la deportación hacia el Este de donde no se regresaba. La entrevista con Graven no fue del todo satisfactoria, aunque la Colpeyn fue contratada en la Continental Films como dobladora de películas, lo que le permitió quedarse en la capital francesa. Un dia de otoño Luisa acudio a una de las fiestas que con frecuencia celebraban los jóvenes parisinos en casas particulares para hacer más llevaderos el toque de queda, la escasez y la Ocupación en general. La reunión se celebró en el piso de una amiga llamada Toddie Werner, una judía alemana que vivía en la rue Scheffer, en Passy, y allí apareció entre los invitados un joven de origen griego y medio judío, alto y apuesto, con aire, decían, a Clark Gable. Un tipo avispado que andaba en tratos con las oficinas de compra del mercado negro montadas por los alemanes y que tenía amistades poco recomendables cercanas al mundo de la colaboración económica, a los servicios de seguridad y a las bandas de gánsteres como la de la rue Lauriston. Conocía a tipos que entonces estaban en la cresta de la ola como Eddy Pagnon, el chófer de Henri Lafont, André Gabison, un judío collabo que acabó refugiado en Madrid al igual que los hermanos de origen armenio Saposchnikoff, y también a alguna de las llamadas condesas de la Gestapo como Sylviane Quimfe o Mara Tchernicheff. Sin embargo, esta cercanía estaba lejos de darle impunidad y hacer olvidar su origen judío, por lo que circulaba con identidad falsa y siempre de aquí para allá.


Luisa Colpeyn y Albert intimaron pronto instalándose en el apartamento del Quai de Conti en el que vivía Luisa. Poco después, cuando Albert veía cómo se estrechaba el cerco de la policía de la asuntos judíos, se casaron parece que en la montañosa localidad residencial de Mégeve para después, en el durísimo 1944, ocultarse en la Varenne-Saint-Hilaire, a orillas del Marne, hasta la llegada de la División Leclerc a París. Casi un año después de llegar la Liberación, en julio de 1945, nació su primer hijo, Patrick, en la localidad del industrioso banlieue parisino de Boulogne-Billancourt, que había sido arrasado por los bombardeos de la RAF y la USAF en busca de fábricas que trabajaban para los alemanes como la de Louis Renault.


Adolf Hitler y Louis Renault

De nuevo en París, vuelve con su marido Albert al 15, Quai de Contí, al mismo apartamento que había ocupado Maurice Sachs antes de la guerra, y  recupera su carrera artística, lo que le lleva a realizar largas giras teatrales y a dejar a sus dos hijos, Patrick y Rudy, con amigos tan poco convencionales como los que aparecen en la magnífica Remisión de condena, o con la portera de Casa Montalvo en el Biarritz algo melancólico de los cincuenta. Mientras, sus relaciones con Albert Modiano son cada vez más distantes de manera que en 1960, tras morir su hijo pequeño Rudy unos años antes, por fin se separan, iniciando la Colpeyn una relación con Jean Cau, escritor y secretario de Jean-Paul Sartre. La distancia con su hijo Patrick tras una tormentosa convivencia durante los primeros años sesenta se confirma, de manera que desde entonces la relación es casi inexistente.

Luisa Colpeyn, convertida en una actriz de carácter, especializada en papeles secundarios, asistió con discreción a su aparición y conversión en personaje en las obras de su hijo Patrick, primero de forma discreta en Poupée blonde; luego, flotando en el ambiente, en Remisión de condena. Más tarde aparecería, ya sin apenas sombras ni veladuras, aunque en la literatura de Modiano todo es posible, en Libro de familia y sobre todo en Un pedigrí. Es en esta obra, que culmina la personal autoficción modianesca, en la que aparece el itinerario vital de esa joven hermosa de corazón seco que había conocido a su padre durante la Ocupación, una época que el escritor considera como suya pues en ella están sus orígenes.

Ahora, la muerte de Luisa Colpeyn, ya inmortalizada en la obra de su hijo, a quien llegó a ver convertido en nobel de Literatura, al igual que la de Yvette Lebon en julio del año pasado, nos aleja más de una época que, a pesar de durar solo cuatro años, está siempre presente y de la que ya apenas quedan testigos. Entre ellos, Lucette Destouches.



Parisina, 1943. Foto de André Zucca



 Fernando Castillo Cáceres (Madrid, 1953) es licenciado en Ciencias Políticas y CC. de la Información, ha comisariado exposiciones de pintura y fotografía y ha publicado, entre otras, El Siglo de Tintín (2004), Capital aborrecida (2010), Madrid y el Arte Nuevo. Vanguardia y arquitectura 1925-1936 (2011), Noche y niebla en el París ocupado (2012) o Un torneo interminable. La Guerra en Castilla en el siglo XV (2014).





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