ALEVOSÍAS

VACACIONES DE VERANO O LA ESCAPADA DE DINO RISI

LUIS DE LEÓN BARGA

18 de junio 2017

Jukebox. Nico Fidenco. Legata a un granello di sabbia

Novela. Las cosas que no nos dijimos. Marc Levy. Por Berta Ruiz




“Hay solo dos maneras de ver la vida: una como si nada fuera un milagro y la otra como si todo fuera milagroso” (Albert Einstein) (...)
Con esta reseña, Marc Levy, el autor de “Las cosas que no nos dijimos”, nos introduce en la historia de Julia, una chica aparentemente normal que se encuentra a escasos cuatro días de vivir uno de los días más importantes de su vida: el de su boda.
Con los nervios lógicos que acarrean este tipo de acontecimientos y en tan avanzada fecha para que se desarrolle el evento, Julia recibe la llamada del secretario personal de su padre, un importante hombre de negocios.
La actividad de su padre marcará la vida de Julia definitivamente. Siempre alerta y obsesionado con su trabajo, no se percató que su hija iba creciendo sin su atención y cariño lo que, al cabo de los años, provocará un distanciamiento entre padre e hija que, a ojos de la propia Julia, se torna insalvable.
Pero esa llamada no era la típica que se producía de vez en cuando para ver si necesitaba algo o para comunicarle que su padre se encontraría en su ciudad por unas horas. El mensaje de la llamada trastoca ese día en el que Julia descolgó el teléfono.
Su padre había muerto. Para cualquier persona con una vida familiar más o menos sana, la noticia supondría un severo disgusto, una pena infinita, un vacío oscuro y profundo. Sin embargo, en Julia, la reacción a la noticia, más allá de sentimentalismos, supone una paralización. Presa del pánico por no saber muy bien como encajar el mensaje, simplemente se deja llevar. Al fin y al cabo, la vida de su padre estaba perfectamente ordenada por todo el séquito que le solía seguir y, como no podía ser de otro modo, también dispuso órdenes concisas para el día de su entierro.
En las horas previas a las exequias por su padre, a Julia se le remueven los cimientos. Por una parte, siente pena, pero pena por, precisamente, no sentir lo que se supone que tiene una hija que sentir cuando le comunican que su padre ha fallecido. Siempre se ha sentido sola pero ni siquiera cuando ya era una realidad, la situación difería a cuando era una niña. Y eso le corroe por dentro. Percibe una culpabilidad que se niega a asumir y menos a pocos días de convertirse en una mujer casada.




El entierro se desarrolla con la frialdad que caracterizaba a la propia relación entre ambos familiares y, sin más, se cierra ese capítulo en la vida de Julia.
Al día siguiente del entierro, Julia recibe en su domicilio un extraño paquete de parte de su padre, siempre muy pendiente de lo material. Una última sorpresa de su progenitor a las que, generalmente, Julia estaba acostumbrada.
Sin embargo, en este caso, el regalo cambiará el rumbo de la vida de Julia. A través de ese presente que recibirá en su domicilio, Julia se embarcará en toda una aventura para la que el autor, de manera sucinta, solicita la colaboración del lector ya que habrá que atesorar una buena dosis de imaginación y solo de esa forma, se logrará disfrutar de una novela que, en más de una ocasión, nos dejará con un rictus de sorpresa. Es a raíz de esa situación tan dolorosa (la muerte de un familiar) y tan sorpresiva (ese extraño paquete) por la que Julia se planteará mil cosas de su vida y conocerá de verdad quien y como era su padre, un auténtico desconocido para ella hasta entonces y con el que quedaron tantas notas en el tintero.
Con esta novela Marc Levy nos lleva de la mano a reflexionar, a exponer las dificultades que aparecen en las relaciones interpersonales y de qué manera se podrían solventar con éxito o evitar mucho antes de que aparezcan. Nos introduce la duda a través de un relato que bien podría catalogarse de ciencia-ficción pero que lo único que pretende es que visualicemos, desde fuera, lo egoístas o torpes que somos muchas veces con los que tenemos más cerca, sobre todo con los que nos rodean. La novela garantiza la sonrisa a lo largo del relato, la ironía con la que trata la historia el autor permite que la lectura sea amena y animada, aún tratando dramas personales y situaciones realmente tristes pero que todos tenemos en casa o justo enfrente, dramas que no son poco frecuentes, por desgracia.
¿Y si tuviéramos la posibilidad de decir todo aquello que no dijimos cuando tuvimos la oportunidad?, Marc Levy lo resuelve en una de sus novelas más solicitadas y exitosas.



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