ALEVOSÍAS

EL DESCUBRIMIENTO DE LA LENTITUD

ENRIQUE LÓPEZ VIEJO

23 de abril 2017

Jukebox. Casablanca. As time goes by. Dooley Wilson. (Subtitulos en español)

Alevosía. El selfi como emperador del paralelo del narcisismo hodierno. El criticón

Kamil Korolczuk



¿Qué  es lo que gusta a la  gente hoy día? Por  supuesto el dinero, (...) 


pero tampoco  todo el mundo está dipuesto a trabajar de sol a sol para ser el hombre mas rico del cementerio. Preferimos consumir pero tampoco podemos comprar todo lo que nos apetece. De cupido y el amor cada día son menos los afortunados que gozan de sus favores. En cuanto a la sexualidad, su mercantilización la ha devaluado a un objeto publicitario donde  el deseo se ha transformado en una mercancía más. De la comida, qué vamos a decir, si casi todos estamos a dieta. ¿La  religión? Siempre estuvo ligada a la muerte y esta última se ha convertido en un gadget más, con sus calaveras metálicas para adorno de motoristas que sueñan con carreteras donde no haya radares que controlen la velocidad.
Dios parece frágil y su promesa de otra vida una posibilidad más. Quedan aficiones menores, como las redes sociales, el cine para adolescentes de cuarenta años, el fútbol, el nacionalismo y el turismo para dar rienda suelta a nuestras bajas o altas pasiones.
Pero empujados por el narcisismo de nuestros ombligos y nuestras vidas en serie, tenemos la obligación de certificar lo que hacemos. Y para eso sirven  los millones de móviles que usamos para fotografiarnos a nosotros mismos con la  ayuda de nuestro brazo o  un  palito que pone distancia entre el  móvil y yo.



El selfi  es el espejo de  nuestra existencia y la suma de  todos los selfis que nos hacemos los que vivimos en un mismo lugar y nos encontramos el mismo día, y a la misma hora en las mismas calles es el verdadero nacionalismo de este siglo.
Ya no se se trata de abrir ventanas hacia el mundo, sino mirarse en el espejo y comprobar que mi vecino y yo, pertenecemos al mismo o distinto club y usamos los mismos ritos para dejar constancia de nuestros intereses íntimos. Porque la importancia del selfi, a diferencia de la fotografía, es lo que nos rodea, ya sea el estadio Santiago Bernabéu o el Nou Camp.
Si antes la fotografía era la capacidad de mirar hoy es solo memoria y recuerdo parcial. El  problema puede ser, en caso de incendio  en nuestra casa, de los miles  y miles de selfis que guardamos en móviles y tabletas, ¿cuál salvaríamos como resumen de nuestra vida? ¿El  de la última  diada o el de la boda?


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