LECTURAS A CONTRATIEMPO

LITERATURA UNIVERSAL. EL “BILDUNGSROMAN” DE SABINO MÉNDEZ

ANNA MARIA IGLESIA

6 de agosto 2017. (Felices vacaciones. Regresamos en septiembre)

Jukebox. Vargo. The Moment

Queremos irnos muy lejos

Alevosía. La batalla de Waterloo. Por Malcolm Larder



Creo que fue hace años cuando iba de turista por Europa como todo buen americano deseoso de ver la vieja Europa (...). 


Iba con una amiga que conocí en Londres y que estaba mas interesada en fumar hachís, pero la convencí de abandonar París e ir a Bruselas para cerca de allí acercarnos al antiguo campo de batalla de Waterloo, del que este verano se ha cumplido el doscientos aniversario.
Me he acordado de ello al leer algo en Los Ángeles Times, y recuerdo que un autobus nos dejó cerca con otros turistas y nos encontramos tras una breve caminata en el famoso campo de batalla. Siempre me gustó la historia y el hachís, y bueno nada como liar un joint y pasear por allí para creer que el humo de la pólvora era el del hachís. Cosas de esos tiempos, debían ser comienzo de los años ochenta. Recuerdo que cruzamos una autopista y mi amiga me preguntó que pasó allí, porque en Europa, maldita sea, siempre ha pasado algo.
Pero como no me apetecía explicarle aquel “asunto desesperado” como dijo el duque de Wellington después de la batalla, pues nunca se había arriesgado tanto a perder una batalla, le dije que se había celebrado una carnicería de la Primera Guerra mundial en la que había muerto un familiar mío, lo que era una media mentira, porque nadie murió de mi familia, pro si que cerca de allí, en la primera guerra mundial, se celebró la batalla de Cambrai donde por vez primeras se usaron tanques y también estaba Ypres donde se emplearon gases.
Pero mi amiga creyó que hablaba de la Segunda Guerra Mundial, y le di la razón, pues no muy lejos está Bastogneepicentro de la batalla de las Ardenas aunque le importaba poco o nada y se dedicó a recoger flores.
Entonces las batallas empezaban al amanecer y acababan a la hora de comer, pero en Waterloo debido a las llluvia y el mar de barro, del campo los 124 mil franceses y los cien mil anglo-holandeses y alemanes tardaron mas de lo previsto y todo acabó a la hora de la cena. No fue tanto el fracaso de las cargas de caballería de Ney frente a los ingleses como la llegada de los prusianos en extremis. Mas de cien mil encabezados por von Blucher y Napoleón no tuvo nada que hacer frente a la superioridad numérica del enemigo. Hasta ese siglo una batalla se decidía en horas, a partir de la primera guerra mundial en meses y los numeros de muertos se mulplicaron por centenares de miles.
Y mientras daba la última calada al joint de mi amiga pensaba en un tiempo donde combatían profesionales de la guerra y voluntarios y a la población civil no le ocurría nada. Lo importante era la vistosidad de los uniformes, la gloria, no la ideología, o al menos eso pensé, pero ya se sabe que el hachís tiende a crear ensoñaciones que poco tienen que ver con la realidad. O te proporciona mayor lucidez
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