LA MÁSCARA DE DIMITRIOS

EL HIJO DEL CLÉRIGO

FERNANDO MARTÍNEZ LAÍNEZ

25 de junio 2017

Jukebox. Ben E. King. Don't Play That Song

Alevosía. Oliver Stone y la tragedia humana de guerrear. Por Concepción M. Moreno.



Tenemos la obligación de reconstruir, de enseñar a otros lo que sabemos... y de tratar, durante los días que nos quedan, de encontrar lo bueno y significativo de esta vida. (“Platoon”)

El soldado Chris Taylor es evacuado del campo de batalla. El helicóptero que le traslada se aleja de la escena del crimen (...)


, en la que muchos de sus compañeros yacen muertos, víctimas del horror de la guerra, mientras el público escucha su reflexión en off.
Charlie Sheen le puso cara en “Platoon”, pero el alma atormentada que retrataba era la del propio director. Oliver Stone, que ganó en 1986 su primer Óscar como realizador con esa película -ya había ganado uno como guionista por “El expreso de medianoche”-, estuvo allí, en Vietnam. El neoyorquino, hijo de una familia conservadora y con muchos privilegios de clase acomodada, se alistó voluntariamente (como Taylor en el film) en el ejército de Estados Unidos. Luchó por su país. Y fue una buena escuela, según sus palabras. Desde entonces el hoy veterano de guerra se dedicó a contar los horrores de esta.
He visto tantas vidas perdidas. Es increíble que tengamos que existir de esta manera, es la tragedia de la vida humana. Ahora se están vendiendo más armas que nunca. Estados Unidos tiene más armamento que nadie, afirmó Stone durante una charla ofrecida recientemente en Madrid.

Oliver Stone en la guerra de Vietnam


El “chico malo” de Hollywood, admirador de Fidel Castro y de Hugo Chávez, siempre polémico en sus declaraciones y crítico con los hechos históricos que se enseñan (y tal como se enseñan) en las escuelas de su país -ahí radica el origen de su serie documental “La historia no contada de Estados Unidos”-, señaló que es descorazonador el alto nivel de militarismo que rige la vida política mundial y, especialmente, la de su país.
Ponemos tanto dinero en lo militar... Es una enorme maquinaria de seguridad y desde 2001 nadie lo cuestiona. Es mucho mayor que después de la Segunda Guerra Mundial. Somos un gigante militar y todavía tenemos miedo de por dónde nos va a venir otra amenaza. Primero Rusia, luego China, ahora Irán o Venezuela. La amenaza siempre está ahí, se quejó Stone.
El director de películas como “Nacido el 4 de julio” (por la que consiguió su tercer Óscar, segundo como realizador), “Asesinos natos” o “Wall Street” no se casa con nadie e igual que filmó “J.F.K.: caso abierto” sobre un presidente de Estados Unidos, John F. Kennedy, al que respetaba y cuyo asesinato retrata con acento revisionista, realizó “Nixon” o “W” sobre dos exmandatarios, Richard Nixon y George W. Bush, con quienes no empatiza en absoluto.



Yo escribo cosas con las que la gente no está de acuerdo. Hay un público  muy variado; yo no admiro a Nixon ni a Bush, pero en estas películas hay un personaje. Podemos tener empatía con estos personajes, justificó el director.
La guerra contra el terrorismo (war on terror), concepto acuñado por Bush en 2001, después del atentado del 11S, ha sido perjudicial para todo el mundo, en opinión del cineasta, quien también incluye en sus críticas al que fuera presidente del Gobierno español José María Aznar.
A partir de 2001, las cosas se inclinan hacia otra dirección, lo que ha hecho mucho daño al mundo y el presidente de (el Gobierno de) España ha contribuido mucho. Aznar contribuyó con ese cambio, era un tipo como George Bush, con un exceso de dramatización sobre la necesidad de la guerra, afirmó al tiempo que reprobó que su país se involucrase en los últimos años en tres o cuatro guerras inútiles que no hicieron nada por Estados Unidos ni por nadie.



Según Stone, su país tiene el falso concepto de que puede controlar el mundo y manejarlo a capricho, y por ello invierte el 50 por ciento de su presupuesto en armamento y seguridad. Vietnam fue el principio de ese intervencionismo americano; pensé que nos enseñaría una lección, pero el país se ha polarizado mucho, agregó.
Es descorazonador ver cómo se repite este patrón de la naturaleza humana, sentenció.
Rebelde en su juventud, creció en Nueva York en el seno de una familia republicana y, por el descontento que, como muchos otros estudiantes de la época, sentía, dejó la universidad, algo que hizo que su padre pensara que era un fracasado. Se fue a Vietnam a impartir clases y después trabajó un año en la marina mercante. Posteriormente regresó a la facultad antes de enrolarse en las filas del ejército de Estados Unidos. Pese a los alegatos políticos de buena parte de su filmografía, no se considera activista. Según el realizador, pese a su vida acomodada había algo que estaba mal y ese furor terminó canalizándolo en su faceta creativa. Si no lo hago, soy una persona peligrosa. Seguramente habría hecho daño a alguien, confesó.



Su último trabajo es un biopic de Edward Snowden, el que fuera consultor de la Agencia Nacional de Seguridad (NSA) y que reveló en 2013 varios programas de vigilancia masiva desarrollados por Estados Unidos y clasificados como alto secreto. La película sobre el informático, hoy asilado en Rusia, ha debido rodarse en Europa por las enormes dificultades surgidas en Estados Unidos. Molesto a demasiada gente, hay mucha controversia, resumió.
Oliver Stone, que tanto ha criticado numerosos aspectos de la vida de su país, también meditó y se cuestionó a sí mismo. Hay que autoanalizarse constantemente, me miro al espejo y es una de las cosas más difíciles que hay, pero es un proceso del que se puede aprender mucho, reflexionó. Y pide que el ser humano haga lo mismo para no seguir incurriendo en errores que devengan en la tragedia de guerrear.




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