ALEVOSÍAS

VACACIONES DE VERANO O LA ESCAPADA DE DINO RISI

LUIS DE LEÓN BARGA

18 de junio 2017

Jukebox. Nico Fidenco. Legata a un granello di sabbia

Libros. “El jinete extraviado”, el hermano de “Perros en el cielo”, de Camila Bordamalo García. Por Sandra Ávila.








Estoy faltando a mi ética profesional al revelar que todavía existimos los mensajeros de carne y hueso. Suena increíble porque estamos en una época en la que el desarrollo tecnológico y científico llegó a su cima, el mundo es uno solo, ya se extinguieron todas las culturas diferentes a la occidental, así como todo pensamiento opuesto al capitalismo, en resumidas cuentas asistimos al fin, a los últimos años de nuestra especie. Los documentos impresos son una rareza, todo funciona a nivel virtual, no es esencial verse con nadie ni trasladarse a ningún lugar, la información va por el aire, es invisible. Sin embargo, los mensajeros seguimos existiendo. Somos bien remunerados, trabajamos para los altos círculos de poder, nuestra misión es siempre secreta.
(“Los mensajeros del futuro”. El jinete extraviado)

Camila Bordamalo García (Bogotá, 1983) estudió Filología e Idiomas (...)


en la Universidad Nacional de Colombia. Es traductora de inglés y alemán. También escritora y artista visual. Su primer libro ilustrado de cuentos cortos, Perros en el cielo, vio la luz en 2009. Acaba de publicar El jinete extraviado. La escritora colombiana nos cuenta que su humor en los textos quedó casi intacto, que sus viajes tienen una gran relación con sus inspiraciones de la mano de las letras y el arte visual pero que sus libros están inundados de cosas que ve, escuchó por ahí, historias de otros y de cosas que siente a flor de piel. Son cuentos cortos, de lectura rápida, con una mezcla de ficciones y realidades. El booktrailer de su último libro, sus animaciones y todo su trabajo pueden verse en su página web www.camilabordamalo.com.

¿Cómo nació la inspiración para El jinete extraviado?
No fue una inspiración, sino varias. Hacía seis años no publicaba un libro y sentía que era el momento de decir: aquí estoy, sigo escribiendo. Durante esos seis años tuve el deseo de publicar otro libro de cuentos, pero de algún modo no estaba lista ni estaba listo el libro. Se requería una larga serie de transformaciones en mi vida para que el libro estuviera terminado, transformaciones titánicas que me tomaron un buen tiempo. Una larga serie de pruebas a las que casi no sobrevive mi escritura, la más dura de ellas: el trabajo como escritora fanstasma. Fueron varias inspiraciones, cada cuento del libro es producto de una de ellas. La inspiración final sucedió de un modo bastante clásico: soñé la imagen de la carátula y la recordé justo al despertar. Importé al lector automático el archivo con la selección que ya había hecho de los cuentos y me eché en la cama a leerlos. En ese momento entendí que el libro ya estaba listo y era el momento de publicarlo.
¿De qué va?
La literatura es sobre la vida en general, es el arte de hacer la realidad más interesante por medio de distintos trucos y recursos. El jinete extraviado tiene historias de la vida real mezcladas con ficción y es sobre la vida en general. Un mensajero decepcionado por la calidad de su mensaje, alguien que desaparece mientras corre, alguien a quien le roban la ropa, alguien con un trabajo raro, el máximo jefe de una mafia, una actriz desemascarada, un usurpador, un ferroviario, un ladrón de aguardiente, una casa calmada, un jinete extraviado…


Camila Bordamalo


¿Tiene algún parentesco con Perros en el cielo?
Sí, es su hermano. Como en Perros en el cielo se trata de narraciones cortas, algunas de ellas rayando el límite con lo poético. El jinete extraviado es un poco más poético, creo. Sin querer, casi sin darme cuenta, mi escritura ha ido acercándose a un punto en el que el límite entre la prosa y la poesía es borroso. Pero el humor sigue estando ahí, puede que en una dosis menor que en Perros en el cielo, pero sigue presente. He espiado a algunos lectores y los he visto reírse.
¿Cómo fue tu forma de trabajo en este nuevo libro?
Cuando sentía la necesidad de escribir escribía. Pero tuve que vencer muchas resistencias y al final el libro solo adquirió forma cuando mi vida, que estaba un tanto “fuera de foco”, adquirió forma. Los dos “cristalizaron” al mismo tiempo.
¿Tal vez esos viajes te inspiran en nuevas historias y construcción de personajes?
Después de Perros en el cielo quería escribir un libro de crónicas de viajes. He visto y vivido cosas increíbles viajando, pero al escribirlas quedan como crónicas y no como cuentos. Todavía me sobrepasan las historias de mis viajes, aún no estoy lista para convertirlas en literatura, sospecho que lo estaré cuando dé el salto a la novela. Son historias insólitas.
¿Tienes alguna técnica para escribir?
Mi escritura es más bien intuitiva; no sigo técnicas porque temo que destruyan el mágico mecanismo de la literatura. Presiento que fallan todas. No he contado las horas que le dedico a escribir, pero son muchas menos de las que debería dedicarle. No escribo todos los días; cuando quiero escribir, pero no tengo ninguna historia en mente, escribo apuntes de diario, tengo no sé cuántos diarios empezados y abandonados. Desde hace unos años mi romance con la animación, mejor sería decir con la alquimia visual, ha consumido buena parte de mi tiempo. Creo que todo esto llevará a una fusión muy interesante entre la literatura y las artes visuales. Por ahora van cada una por su lado, pero es probable que en un momento se fusionen en un lenguaje nuevo para mí.




                                                                                            

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