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ENRIQUE LÓPEZ VIEJO

6 de agosto 2017. (Regresamos en septiembre)

Jukebox. Vargo. The Moment

Queremos irnos muy lejos

La antivida de Italo Svevo. Maurizio Serra


LUIS DE LEÓN BARGA



Cesare Sofianopulo, Maschere, 1930





Si hay un escritor cuya vida nos despierta simpatía y su obra sigue vigente, como lo demuestra el que se siga reeditando, fue el italiano Ettore Schmitz,  mas  conocido como Italo Svevo  (1861-1928) y del que se acaba de publicar una biografía escrita por el escritor y diplomático italiano Maurizio Serra La antivida de Italo Svevo (Fórcola).

Para recorrer los entresijos de esta vida hacía falta alguien que supiera desenvolverse bien por esos tiempos históricos, Trieste y la obra de Svevo. Maurizio Serra cumple con creces el cometido. A su favor juega ser uno de los mayores especialistas sobre los intelectuales y escritores europeos del periodo de entreguerras del siglo pasado, como lo demuestra L´esteta armato (Il Mulino, 2015) aún no traducido al español.

A diferencia de sus hermanos menores, los otros dos grandes de la literatura italiana de comienzos del siglo XX, Gabrielle D´Annunzio y Curzio Malaparte, del que Serra también ha escrito la biografía de este último: Malaparte. Vidas y Leyendas (Tusquets, 2012) y que ganó el premio Gouncourt de biografía, Svevo fue un hombre replegado en sí mismo. Desde luego nada más lejos de su personalidad que lanzarse a grandes gestos y exhibiciones para hacer de su vida un espectáculo continuo. 

Svevo fue un burgués conformista que aborrecía la guerra y no le gustaba la política, una de las razones por las que será de los pocos escritores de comienzos del siglo XX que no secundará ningún extremismo ideológico. Lo cual no quiere decir que no tuviese sus ideas, mas  bien moderadas, pero habiéndole tocado vivir un tiempo histórico bastante agitado y siendo de origen judío, la prudencia guió sus pasos. 






Nacido en Trieste, por entonces perteneciente al imperio austrohúngaro, su familia formaba parte de la burguesía local aunque sufrió una importante decadencia debido a la ruina económica del padre lo que le marcó a Svevo, entre otras tragedias familiares como el suicidio de un hermano.

En cuanto a Trieste, como dice Serra, “el empresario Ettore Schmitz viajó mucho por Europa, sin embargo, para el escritor Svevo sólo existía Trieste, una ciudad de frontera que convirtió en universal”. El biógrafo sabe hacer de Trieste no sólo la cuna de Svevo sino un elemento esencial de su obra. 

Trieste era entonces una ciudad cosmopolita, rica, de población mayoritaria italiana, aunque con una importante minoría eslava. En  un principio, Svevo trabajó en un banco como traductor de su correspondencia al inglés y el francés. Luego, tras su matrimonio con su prima Livia Veneziani, pasó a la empresa de pinturas industriales de sus suegros. 

Serra deja las clasificaciones a un lado sobre si Svevo es el Gran escritor italiano o no, y lo incluye en la estirpe de los espíritus libres a los que los desastres de la Primera Guerra Mundial hermana en la incertidumbre. Los protagonistas de las novelas de Svevo son hermanos de los de Robert Musil, Thomas Mann o Herman Hesse.


Italo Svevo



Pero Svevo no es un escritor centroeuropeo. Procede de una tradición muy italiana, un escritor realista donde “el Decamerón nunca está lejos,  la metafísica lo aburrre, el lirismo lo deja frío, la épica lo irrita y el sacrificio no es para él” .

Desde luego de su italianidad no caben dudas. Aún sabiendo alemán a la perfección nunca escribió una línea en ese idioma y estuvo a favor del irredentismo italiano sobre Trieste. Dos causas que confirman la elección de su seudónimo. 

Lo que le marcó a fuego fue el fracaso de sus dos primeras novelas de las que nadie se hizo eco. La primera Una vida (1892) fue rechazada y tuvo que autoeditarla y Senilidad (1898) siguió el mismo camino. Un trauma imborrable que le prejubiló de cualquier veleidad literaria durante años y le empujó a seguir la vida del perfecto burgués. 

Para contrarrestar los impulsos que le empujaban a escribir, se empeñó en ver la literatura como una adicción perniciosa y se juró a sí mismo no recaer en ese vicio, lo que no logró. Tampoco abandonó su adicción al tabaco. Svevo fumaba unos 60 cigarrillos diarios y llegó a pedir, instantes antes de su muerte, un cigarrillo.

Maurizio Serra


Es aquí donde surge lo que Serra denomina  la “antivida” de Svevo. Un artista que vive una existencia normal y cuya “antivida” le permite sobrellevar esa existencia. “Svevo es así: una parte de adhesión y otra de fuga, inseparablemente unidas. La antivida, pues, como condición de la obra”. 

Svevo es agnóstico en materia religiosa, escéptico, inteligente y ni siquiera el psicoanálisis le convence ni sirve de ayuda. Sus únicas ilusiones, una vez eliminadas las aficiones literarias, son el tabaco, la música y el teatro. En el fondo es un heterodoxo al que sus errores, fracasos y desengaños le descubren a expensa propia el azar que  domina todo vivir, por muy bien vestido que esté de orden y normalidad.  

Una existencia agridulce y cómoda en la que el trabajo se alterna con los deberes familiares, mujer e hija, y en especial con la suegra que detenta con mano firme el bastón de mando de toda la familia. 

Pero la pulsión literaria gana la partida y reemprende la escritura. A los 63 años, veinticinco años después de sus primeros intentos, publica su tercera novela: “La conciencia de Zeno”, su obra maestra, que también pasa desapercibida para la crítica y el público. Una novela en la que su protagonista recurre al psicoanálisis para intentar conocer las razones de su adicción al tabaco, aunque en el fondo busca explicarse su errática vida desde la muerte del padre, el amor, el matrimonio, la guerra... 

Vito Timmel, Incompatibilità (Sogni), 1930


Se trata del típico personaje de Svevo, el hombre que escapa para atarse más de lo que huye, capaz de reírse de sí mismo, lúcido y que miente en las sesiones de análisis porque no cree en su capacidad de curación. Zeno no dejará el tabaco, justificará sus faltas, infidelidades y seguirá sintiéndose culpable en un eterno monólogo que nos retrata a un inadaptado que se esconde bajo múltiples prismas y seguir fracasando porque la suya es una enfermedad que no tiene remedio y que nos contagia en mayor o menor medida a todos. Por eso Zeno es un personaje que puede ser nuestro vecino.  

Será James Joyce, su profesor de inglés cuando vivió en Trieste antes de la Primera Guerra Mundial, quien le ayude a dar a conocer “La conciencia de  Zeno” entre los críticos franceses. A partir de entonces la obra de Svevo, traducida al francés, fue ganando lectores y reconocimiento en Italia y otros países europeos. 

Un reconocimiento tardío que tampoco dio para mucho, pues  moriría poco después a consecuencia de un accidente de coche, y en el que el único consuelo que nos cabe es que le ahorró ver las medidas raciales decretadas por Mussolini en 1938.

Por todo esto y mucho más nos gusta Svevo, un escritor nocturno, marginal, que cumple a rajatabla con las  rutinas  de la vida como el vecino al que vemos todas las mañanas salir de casa camino del trabajo. Sin embargo, como esta excelente biografía nos descubre, hay algo en él que desconocemos aún siendo tan parecido a nosotros y llevando la misma vida.  







LA ANTIVIDA DE ITALO SVEVO
SERRA, MAURIZIO

Editorial: FÓRCOLA EDICIONES
Año de edición: 2017
Materia Memorias, diarios y cartas
ISBN: 978-84-16247-83-7
Páginas: 400

Encuadernación: Rústica




Maurizio Serra (Londre, 1955), diplomático de carrera, ha estado destinado en Berlín, Moscú, Londres y París. Actualmente es el representante permanente de Italia ante la UNESO en Ginebra. Ha dirigido el Instituto Diplomático del Ministerio de Asuntos Exteriores y ha enseñado “Historia de las Relaciones Internacionales” en la Universidad LUISS de Roma. Es autor di numerosos ensayos y artículos. Entre sus numeros libros publicados están “L´esteta armato” (Il Mulino, 1990, 2015) “Le passager du siècle” (Hachette, 1999), biografia-intrevista con el historiador François Fejtő, “Dopo la caduta. Episodi del Novecento” (Ideazione, 2004), “Fratelli separati. Drieu-Aragon-Malraux” (Settecolori, 2006), “La Gabbia infranta” con Ennio di Nolfo (Laterza, 2010) y Malaparte. Vidas y Leyendas (Tusquets, 2012)

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