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FERNANDO MARTÍNEZ LAÍNEZ

25 de junio 2017

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Libros. Nada qué no quieras. Angie Pagnotta. Por Sandra Ávila

Foto de Angie Pagnotta


Entre los próximos estrenos literarios de este año en Argentina nos encontramos con Angie Pagnotta. (...)



Aunque nació en Godoy Cruz, (Mendoza, 1987), a los pocos meses su familia se trasladó a Buenos Aires, por lo que podemos decir que es 98% porteña. Periodista y escritora, en 2012 creó la Revista Kundra: literatura aleatoria y el portal de arte y cultura, Baires Digital. Colabora en distintos medios y su primera novela Nada que no quieras verá la luz este año.



Angie, contanos de qué va “Nada qué no quieras”.
Nada que no quieras mas que un triángulo amoroso entre un hombre y dos mujeres es también un pequeño “tratado” filosófico/existencial sobre las situaciones, sentimientos y acciones de sus personajes. En la novela todo esto se traza de manera sutil, pero prefiero no anticiparte mucho hasta que sea publicada.

¿Cómo surgió el título y qué tiempo te llevo escribirlo?
El título de la novela lo pensé cuando ya llevaba una parte importante ya escrita. Luego vino un conflicto interno porque no me cerraba el nombre o no sabía si se entendería el sentido que había pensado. Consulté a varios amigos y todos coincidían en que Nada que no quieras era mucho mejor entre los que había barajado como opciones. Finalmente opté por quedarme con el título que más representaba el espíritu de la novela. Respecto al tiempo, me llevó un año y medio.

¿Cuándo escribes?

Suelo escribir de noche y algunas veces lo hago bien temprano por la mañana. Es prácticamente imposible que durante el día tenga algo escrito porque con el trabajo y el día con sus tiempos, es imposible. A veces me pasa que me vienen a la cabeza algunas frases o palabras sueltas que inmediatamente apunto en el primer papel que tengo a mano o -en el mejor de los casos- mi libreta, pero generalmente escribo de noche o durante los fines de semana.

Angie Pagnotta


Dinos algo del otro libro que estás escribiendo.
En noviembre empecé con Todos. Nunca. Nada, que continúa con uno de los personajes de Nada que no quieras, pero está adaptada tanto a lectores que conozcan la novela anterior como a lectores que no hayan leído nada previamente. Todos. Nunca. Nada surgió de una forma espontánea. Cuando terminé Nada que no quieras, tenía la intención de escribir una novela que entre sus personajes estuvieran Alejandra Pizarnik, Victoria Ocampo, Octavio Paz y Oliverio Girondo, y mientras me documentaba, algo dentro me hizo querer seguir con Agustina (el personaje principal de Todos. Nunca. Nada) y comencé a escribirla.

¿Qué características literarias tiene tu novela?
Tiene la frescura de toda primera novela y, por lo tanto, la dinámica propia de los primeros libros de un autor y me parece que eso está bien.

¿Cuáles son tus escritores preferidos? ¿Qué es lo que te atrapó de ellos?
Principalmente son Rodolfo Fogwill y Clarice Lispector, pero tengo muchos otros como Osvaldo Lamborghini, Alejandra Pizarnik, Margarita Duras, o Julio Cortázar que son de lectura y relectura permanente. De todos modos, Fogwill y Lispector son mis escritores fetiche y de cabecera, en ellos encuentro siempre las claves que me sirven para dar puntapiés iniciales, palabras, sentidos, colores y texturas. Admiro profundamente la capacidad que ambos tienen para sumergirte en un clima hasta el fondo (incluso en pocas palabras) y la sensación de que cada palabra sea una palabra a flor de piel, con la carne viva, con la sangre corriendo. Son escritores con fuego, apasionados, que van por todo en cada línea, en cada palabra y —pese a que son distintos— los une (para mí) un mismo fuego.

¿Cómo nació tu afición por escribir?

Desde muy chiquita anotaba historias, frases y pensamientos. No sé por qué pero siempre me gustó tener muchos cuadernos para escribir y dibujar en ellos. Solía escribir una especie de diario sobre lo que hacía en el día o sobre lo que pensaba en distintos momentos. Luego me inscribí en un taller de poesía con Walter Cassara y Osvaldo Bossi. No tenía ni idea de qué estaba haciendo pero me encantaba. Empecé a leer bastante lo que había en casa y poco a poco fui comprando libros que me interesaban o que me recomendaban. Con el tiempo descubrí que escribir era lo único que me apasionaba, que todo lo demás como pintar, dibujar, hacer música o cantar eran intereses distintos, que me llenaban de aprendizaje y alegría, pero que no tenían que ver con una pulsión de fuego, directa, concreta. Cuando empecé a pensar Kundra (que salió en 2012) y trabajaba de editora empecé a escribir. Pero ya desde 2002, en que escribí relatos breves, alguna poesía y cuentos cortos, me di cuenta que el camino era por ahí, que escribir era mi único cable con la tierra y mi punto de fuga para cualquier estado emocional que sintiera y así sigue siéndolo.


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