ALEVOSÍAS

EL DESCUBRIMIENTO DE LA LENTITUD

ENRIQUE LÓPEZ VIEJO

23 de abril 2017

Jukebox. Casablanca. As time goes by. Dooley Wilson. (Subtitulos en español)

Libros novedades. El regreso de Truman Capote, ¿negocio editorial o recuperación necesaria?. Por Malcolm Larder



Truman Capote (New Orleans, 1924) siempre contó que había empezado a escribir a los ocho años, (...)


sin influencia alguna, pues vivió su infancia en Monroeville, un pequeño pueblo de Alabama, donde nadie escribía salvo alguna carta y como mucho se leía el periódico colegial. El pequeño Capote, un chico “raro” a ojos de los demás pueblerinos, sólo le interesaba leer, dibujar, ver películas y bailar.
De su infancia conservó un aspecto aniñado, un aire que mantuvo a lo largo de su vida hasta que las drogas y el alcohol le devolvieron al final las señales de su verdadera edad. (Su biógrafo Gerald Clarke afirma que durante una cena celebrada cuando el escritor tenía 23 años, una invitada le confundió con el hijo de la anfitriona que tenía siete).
En el verano de 2014, un editor suizo, Peter Haag, que se encontraba revolviendo entre los papeles póstumos de Capote en la Librería Pública de Nueva York en busca de los capítulos que faltan de su novela “Plegarias atendidas”, encontró una serie de cuentos y poemas inéditos. Capote los había escrito entre los 11 y 19 años y muchos de ellos fueron publicados en la hoja del colegio local de Monroeville, The Green Witch.
Haag los hizo leer al albacea de la Truman Capote Literary Trust, Alan Schwartz, que a su vez habló con David Ebershoff, y todos se mostraron de acuerdo en que se trataba de algo mas que un ejercicio de juventud y que merecían la pena de ser publicados.



Ebershoff los editó y el mes pasado los publicó Random House con el título de The Early Stories of Truman Capote, una serie de treinta cuentos y varios poemas.  
En ellos encontramos personajes excéntricos como en Miss Belle Ranking, la mujer de la que todos hablan en el pueblo, un lugar donde todo el mundo se conoce. Ahora es una anciana pobre que vive como la bella durmiente y que la encuentran muerta en el patio de su casa con copos de nieve en el pelo y flores que presionan la mejilla.
No faltan las típicas historias góticas sureñas con presos fugados en los bosques y niños aterrorizados como en Swamp Terror, donde un niño insiste en aventurarse en un bosque en busca de un preso fugado y tiene que sobreponerse a la muerte de su perro y luego el asesinato de su amigo a manos del huído.
También encontramos mujeres de pasado incierto y capaces de gestos de valentía en Mill Store o que desean asesinar a sus maridos en Kindred Spirits. O dos vagabundos, un joven y delicado y otro grande y amenazador, que discuten antes de su inminente separación. Uno se niega a compartir los diez dólares que ha guardado para dar a su madre; el compañero de aventuras se los roba...



Todos los cuentos giran alrededor del profundo sur donde Capote, un niño delgado y despierto, busca en la ficción una vía de escape para dejar de ser el hijo no deseado de un estafador y una joven alcohólica, que pasó muchas noches de su infancia encerrado en habitaciones de hoteles baratos, mientras sus padres se iban de juerga. Más tarde vivió con unos familiares excéntricos en Monroeville, lo que le proporcionará un rico material para Otras Voces y El arpa de hierba.
Capote era un niño vestido de punta en blanco y afeminado que se movía en las calles del pueblo sabiendo como esquivar el acoso de los matones mayores diciéndoles que su padre le había enseñado a boxear, mientras hacía la rueda de un lado para otro con las manos en el suelo y los pies en el aire.
Capote el joven descubrió pronto la diferencia entre escribir bien o mal, pero también la distancia que existe entre un buen estilo y el arte.  En el prólogo de Música para camaleones, publicada en 1980, dijo que durante 14 años años seguidos estuvo escribiendo una y otra vez los mismos textos persiguiendo el arte.
Es por eso que dudamos que Capote, que murió en 1984 a los 59 años, hubiese permitido publicar estos cuentos. Para él, su carrera literaria comenzó con Miriam, un cuento que publicó la revista Mademoiselle en 1945, a los 18 años. Las historias que se publican ahora fueron excluidas de las colecciones seleccionadas por Capote y también en la póstuma The Complete Stories (Random House, 2004).




Desde luego es innegable la huella narrativa de Capote, su atracción hacia las personas solitarios y extraños, como vagabundos, niños infelices, ancianos o criminales en fuga. En estos primeros cuentos sube de abajo arriba por la escala social y fisgonea en ambientes distintos, mientras procura no abandonarse al melodrama y conjugar calidez y frialdad, mediante una serie de imágenes deslumbrantes.
Tal vez el mejor juicio es el de los lectores, que como indican dos de ellos en Goodreads, Lorilin y  Kara Kilgore, resumen la opinión mayoritaria de muchos de nosotros.
Lorilin afirma que estas historias no están terminadas y enseñan un escritor en formación, y aunque los fans de Capote van a leer estos cuentos. A los demás les recomienda que se lean otros libros anteriores, pues no hay nada más deprimente que leer una obra de un autor de talento que no está a la altura de su nivel habitual.
Para la segunda, se trata de los primeros destellos de su brillantez. “Practicar y practicar. Explorar la estructura de la oración, el tono y carácter(...) A veces lo hace bien. Otras veces no, pero es maravilloso ver sus primeros esfuerzos”.
Entre medias, un mercado voraz y un nombre que siempre vende: Truman Capote. Un escritor que intentó siempre mejorarse a si mismo, y que incluso al final de su vida soñaba con escribir un libro inmejorable, sin darse cuenta que ya lo había escrito años atrás y que desde luego no son estos cuentos de su primera juventud.





 
The Early Stories. The return of Truman Capote. Commercial operation or useful recovery ?. By Malcolm Larder

Truman Capote ( New Orleans, 1924 ) always said he had started writing at eight years old , without  influence from anyone, because he spent his childhood in Monroeville, a small town in Alabama, where no writing was done except for a letter now and then or for the school newspaper. The young Capote , seen as “strange” in the eyes of the other villagers was only interested in reading, drawing , watching movies and dancing.
From his childhood he retained a boyish appearance that continued throughout his life until the effects of drugs and alcohol finally showed signs of his true age. ( His biographer Gerald Clarke says that during a dinner held when the author was 23, a guest mistook him for the son of the hostess who was seven ) .
In the summer of 2014, a Swiss publisher , Peter Haag , who was stirring among the posthumous papers of Capote in the New York Public Library in search of the missing chapters from his novel " Answered Prayers" , found a series of stories and unpublished poems Capote had written between 11 and 19 years of age and many of them had been published in the local Monroeville school newsletter, "The Green Witch" .
Haag had the executor of the "Truman Capote Literary Trust", Alan Schwartz , read them who in turn spoke to David Ebershoff , and all agreed they were something more than just a youthful exercise and deserved to be published . Ebershoff edited them and last month Random House published them under the title of "The Early Stories of Truman Capote ," a series of thirty stories and several poems .
In them we find eccentric characters such as "Miss Belle Ranking " a woman everyone talks about in the village , a place where everyone knows everyone else. Now she is a poor old woman who lives like Sleeping Beauty and is found dead in the backyard with snowflakes in her hair and flowers pressed against her cheek.
There are plenty of typical southern Gothic stories with escaped prisoners in the woods and terrified children as in "Swamp Terror " where a child insists on venturing into the forest in search of an escaped prisoner and has to overcome the death of his dog and then the murder of his friend at the hands of the the escapee.
We also find women with uncertain pasts and capable of gestures of courage in " Mill Store" or who want to murder their husbands in " Kindred Spirits" . Or two tramps , one young and delicate, the other large and threatening, who get into a discussion before their impending separation. One refuses to share the ten dollars he has saved to give to his mother; the other steals them...
All stories revolve around the deep south where Capote , a thin and bright child , looked to fiction as a way out of being the unwanted child of a con man and an young alcoholic woman, who spent many nights of his childhood locked in cheap hotel rooms while their parents went out on the town . Later he lived with eccentric relatives in Monroeville , which will provide him with rich material for "Other Voices" and " The Grass Harp " .
Capote was an effeminate boy dressed in all white who moved through the village streets knowing how to avoid being harassed by the older bullies by saying that his father had taught him to box, while doing cartwheels back and forth with his hands on the floor and his feet in the air.
The young Capote soon discovered the difference between good writing and bad, and also the big distance that exists between good style and art. In the preface to " Music for Chameleons " , published in 1980 , he said that for 14 straight years he wrote again and again the same texts in his pursuit of art.
That's why we doubt that Capote , who died in 1984 at age 59 , would have allowed tthese stories to be  published. For him , his literary career began at age 18 with " Miriam ," a story published by the magazine " Mademoiselle " in 1945  . The stories that have now been published were excluded from the collections selected by Capote and in the posthumous "The Complete Stories" (Random House, 2004).
In any case, Capote’s narrative footprint is undeniable, his attraction to solitary and strange people , like bums , unhappy children , the elderly or criminals on the run. In these early stories he moves up and down the social scale and looks  in distinct environments, while attempting to not abandon himself to melodrama and to conjure warmth and aloofness through a series of stunning images .
Perhaps the best judges are the readers and, as two of them tell us in" Goodreads ", Lorilin and Kara Kilgore sum up the majority opinion most of us have.
Lorilin says that these stories are not finished and show a writer in training, and although Capote’s fans will read these stories, to the rest she recommend they read his previous books , as there is nothing more depressing than to read the work of a talented author that is not up to their usual standard . For the second reader, it is about getting the first glimpses of his brilliance. "Practice , practice. Explore the sentence structure , tone and character ( ... ) Sometimes he does well. Sometimes not, but it's wonderful to see his first efforts. "
In between, a voracious market and a name that always sells : Truman Capote. A writer who always tried to improve himself , and even at the end of his life dreamed of writing a book that could not be improved upon, unaware that he had already written it years ago and that it was not any of these stories from his early youth .




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