LECTURAS A CONTRATIEMPO

LITERATURA UNIVERSAL. EL “BILDUNGSROMAN” DE SABINO MÉNDEZ

ANNA MARIA IGLESIA

6 de agosto 2017. (Felices vacaciones. Regresamos en septiembre)

Jukebox. Vargo. The Moment

Queremos irnos muy lejos

Se nos fue Denis Johnson

 MALCOLM LARDER






Un cáncer de hígado se llevó la semana pasada a Denis Johnson, el escritor norteamericano que nació en Múnich, en 1949. Entre otros libros, escribió Árbol de humo una de las mejores novelas sobre la guerra del Vietnam, mucho mas compleja y rica que Despachos de guerra de Michael Herr, y por la que recibió el National Book Award en 2007.

No vamos a empezar con las comparativas propias de los funerales literarios, que si fue el heredero de Conrad, aunque también de William Burroughs y Charles Bukowski, para seguir con un curriculum en el que no falta haber sido alumno de Raymond Carver y escritor favorito de Tobias Wolff, Dave Eggers, Junot Diaz y George Saunders Conrad....

Aunque también de Graham Greene o un Le Carrè por su novela “africana” Los monstruos que ríen.  Denis Johnson era un autor que escribió sobre asuntos muy dispares, gracias a una biografía de antiguo hippie pasado por el lado extremo de las drogas, cierta presencia distante en la guerra del Vietnam y un padre que trabajó para el Departamento de Estado y tenía conexiones con la CIA.

DENIS JOHNSON IN 2014. PHOTO: CINDY JOHNSON


Para él el mundo del espionaje, que tocó en un par de novelas, era una buena metáfora sobre el cinismo en el que se desenvuelve el mundo de hoy. En cambio, los relatos autobiográficos Hijo de Jesús (Random House Mondadori, 2013), título inspirado en Heroin, la canción de Lou Reed que dice: When I'm rushing on my run, And I feel just like Jesus' Son nos cuenta once historias de un narrador común sobre una serie de adictos de la América profunda.

Literariamente dominaba la mezcla de géneros y no sabría decir si nos mejores sus libros de cuenos o novelas. Denis Johnson solía contarnos que el hombre blanco, ese ser indeseable en muchas parte de este planeta, en condiciones de peligro ni siquiera tiene la coartada de la esperanza, y se debate entre la mala conciencia y la pureza de la mirada.

Su primera novela fue Ángeles derrotados, escrita en 1983, tras dejar atrás sus adicciones y entre medias logró ser finalista del premio Pulitzer con Sueños de tren. Pero su obra cumbre fue  Árbol de humo sobre la guerra de Vietnam.




Un soldado nunca sabe qué diablos hace donde el destino le ha situado, de esto aquello tan manido de la inutilidad de todas las guerras porque si el soldado no sabe qué demonios hace empezamos mal. Tal vez por eso sólo las causas sagradas nos valen como ejemplo de guerras buenas, como puede ser la segunda Guerra Mundial, siempre y cuando se esté en el lado de los buenos.

En esa novela, un viaje en el que se mezcla el delirio y una épica de andar por casa, los protagonistas y sus pequeñas tragedias no son seres desencantados sino que se preguntan de donde vienen y hacia dónde van, tal vez porque no saben por qué están allí, o lo motivos aparentes de su presencia les han enseñado que no son válidos.

 Por eso la pregunta que se hace Kathy Jones cuando conoce la suerte de su marido, un misionero protestante muerto en Filipinas y un agente de la CIA, William Sands “Skip”, que también se dedica a la ayuda y salvación de huérfanos de guerra vietnamitas, es parecida.


Nieto de un héroe de la Segunda Guerra Mundial y católico practicante, lo decisivo es el encuentro entre William y Kathy. Dos seres opuestos que creían saber el camino  pero ya no se acuerdan del mismo.


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