ALEVOSÍAS

EL DESCUBRIMIENTO DE LA LENTITUD

ENRIQUE LÓPEZ VIEJO

23 de abril 2017

Jukebox. Casablanca. As time goes by. Dooley Wilson. (Subtitulos en español)

Libros. Esta casa no es un hogar. Polly Adler. Por Enrique López Viejo.



El interés por la Era del Jazz, por los Locos y Felices Años Veinte no ha decaído pasado un siglo. Es una época recurrente en nuestros gustos, en el recuerdo de sus historias, en la inspiración cultural y artística que no ha dejado de provocar. (...)


Se reeditan sus historias, se recupera sus músicas, el Art Nouveau y el Decó siguen vigentes en mucho, y sus personajes, cuando no son héroes, se les estudia de nuevo o se descubren para aquellos que nos interesa aquella época y la trepidante década que la siguió
Es su cine y sus orquestas, sus bailes, su desmedida euforia sus modas, la liberación que para muchas cosas supuso en las relaciones humanas, en las sexuales, en las costumbres. En Europa, culturalmente dominada por las Vanguardias, fue un momento vital frustrado en parte por la Gran Guerra y su aciaga continuación con el periodo de Entreguerras, comunismos y fascismos, con traca final en una II Guerra Mundial aún más terrible; y en Norteamérica, llegó una marejada social y cultural entre el final de la formación de la Gran Nación Americana y la Gran Depresión.
Hoy os presento un testimonio interesantísimo de aquellas épocas, en forma de libro sorprendente, una narración de hechos con base en Nueva York. La vida e historia de una famosa madame, Polly Adler, narrada por ella misma, que supone un repaso interesantísimo de la época, de sus costumbres y de importantes personajes conocidos por todos, especialmente de mafiosos y gánsteres como Dutch Shultz,  Legs Diamond, Lucky Luciano, Bugsy Siegel, o el mismísimo Al Capone, la gran nómina del delito transcontinental.
Y digo que es un libro sorprendente por cuanto la autora nos propone un recorrido exhaustivo por distintos ambientes de su época y, además, muy bien escrito. Con una tensión muy especial. En principio, entenderíamos que una madame neoyorkina de la primera mitad del siglo pasado, no se la supone la escritora que se revela en estas páginas contándonos su vida, ni cabría pensar los conocimientos y capacidad de análisis que nos ofrece esta mujer que fue toda una institución en la vida crápula en todos sus niveles. Algunos la califican como la más importante madame de la historia americana, pero seguro que en esto Hollywood tiene sus competentes adversarias.

 
Polly Adler

Es una historia americana. La muchacha rusa hija de un rabino judío nacida en un pueblito perdido cerca de Pinsk, en Yakow, Rusia Báltica, que emigra a Nueva York, y que muy pronto se convertirá en acompañante, prostituta y madame, una proxeneta que poseerá uno de los más importantes burdeles de la Gran Manzana, y, en consecuencia, que tendría las complejas relaciones que no hay que señalar al lector. Es una época donde en medio de la gran euforia, se declaró el prohibicionismo, la Ley Seca, y que vio cómo poco más tarde se derrumbaba su floreciente economía y entraban en el panorama internacional como aliados en guerras lejanas.
Polly Adler se nos muestra con una inteligente perspectiva, la de una mujer arribista y ambiciosa, con una sobresaliente capacidad de seducción y estratega convulsa de su propia vida. Con una preocupación cultural y social intensa, junto a sus cuitas profesionales, hacen de su narración un fresco de época y recordatorio de hechos muy interesantes. Lo que la ocurría y lo que la ocurrió. Como vivía y con quienes, principalmente entre el hampa y la Ley.
Esta casa no es un hogar de Polly Adler, editado por El Desvelo, es un recorrido exhaustivo por el mundo de los bajos fondos primero y de los muy altos niveles sociales después. Chulos, traficantes de drogas al por mayor, dealers de esquina, tahúres, policías, políticos, empresarios, los grandes de la mafia, artistas y aristócratas, mundo y submundo de Nueva York y otras ciudades donde recala a temporadas la protagonista.
La vida de las prostitutas es pormenorizada, el de las drogas tratado con un verdadero conocimiento, el mundo policial al respecto de estas cuestiones, las leyes anti vicio, la prohibición del alcohol, el ascenso de la heroína y la cocaína, los sobornos, las extorsiones; los delitos todos, este libro supone una guía del vicio, una crónica del sistema policial y judicial norteamericano, un relato de costumbres sociales nada despreciable, pues la época abundó en una idiosincrasia muy especial e intensa, tanto en la fiesta permanente, como en las miserias galopantes en un ambiente siempre proclive a la autodestrucción.



Polly Adler es una narradora tenaz, perspicaz, pertinaz, contumaz. Como lo fue en su vida, lo es en estas páginas sabrosísimas. Una joya de libro, un documento impresionante, sí, impresionante. Se lee solo, iniciado, no se pueden dejar sus páginas. No es la vida de las millonarias de Park Avenue, de las divas de Hollywood, las fiestas de Elsa Maxwell, de Hedda Hooper y Louella Parsons, cronistas en la curia social, son las memorias de una madame de vida intensísima con la intención de contarnos todo o mucho de todo lo que le ocurría alrededor con su actividad y periplo vital.


Pd. En 1964, protagonizada por Shelley Winters y Robert Taylor, dirigida por Rusell Rouse, se hizo un film de estas memorias. Fue el debut de Raquel Welch.


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