ALEVOSÍAS

VACACIONES DE VERANO O LA ESCAPADA DE DINO RISI

LUIS DE LEÓN BARGA

18 de junio 2017

Jukebox. Nico Fidenco. Legata a un granello di sabbia

Cine. El renacido. Por Marta M. Valls



A estas fechas todo el mundo interesado en el cine sabe que esta película ha ganado tres Oscar y la tremenda historia que se cuenta, (...)


y muchos de sus pormenores que en su realización no han sido pocos. No pretendo contar nada especial sobre el film que no sea emitir mi opinión, una opinión sobrecogida y un poco horrorizada.
Peliculazo, peliculón, peliculísima. Excesiva, muy excesiva. Larga, muy larga; dolorosa, sufriente, terrible. Horrores, sangre. Nieve y hielo desde el minuto uno hasta el desenlace final. En mucho una película, un western superior y fantástico, con cierto objetivo místico y a la vez terrenal como ninguno: es la historia de una venganza, de varias venganzas.
Film de realización perfecta, ambientación, fotografía, localizaciones, paisaje, escenarios, casting, caracterizaciones, historia, los escasos diálogos… Todo, todo perfecto, excepto el exceso de metraje y tanto horror (a veces poco creíble; en muchos términos fisiológicos: imposibles).

  


Comenzamos el movie, el movidón, con una matanza entre indios de la nación Arikara y tramperos, cazadores de castores asociados a una partida expedicionaria inglesa tras la compra de los británicos de ambas Carolinas, en 1823, partidas de militares y exploradores en ascenso a los territorios aún inexplorados de Montana y el Gran Norte. Traficantes de pieles, exploradores, soñadores de oro, con encuentros de toda índole entre europeos y las distintas tribus indias, muchas en extremo guerreras,  dominadas por la Gran Nación Sioux, que acabaría extendiendo su gran influencia en las grandes praderas. Viviremos entre expedicionarios ingleses y metis franceses (exploradores franco-canadienses que abrieron las primeras rutas en los infimitos bosques canadienses).
Sigue la película con un sobrecogedor ataque de una inmensa osa grizzly, un combate impresionante que no puede por menos que aterrorizar al espectador; que el protagonista, el real Hugh Glass, el intérprete Leonardo Di Caprio, salga con vida, llega a resultar irreal. Inmediatamente, muerto casi muerto para el resto de la película, el protagonista asistirá en su semiinconsciencia a todo tipo de traiciones y asesinatos. Un malvado muy malvado, renegado del ejército de Texas, será quien complica todo, un papel interpretado por el actor Tom Hardy que borda su personaje  de malo, que lo es mucho.
El escenario es el más duro invierno de los duros inviernos de aquellas tierras salvajes. Avalanchas, tormentas, borrascas infinitas. Es  el gran invierno de las riberas del Missouri, en ambas Dakotas como solar escenográfico. Hielo todo, nieve y más nieve, viento y vientos y más. Todo bajo cero, muy bajo cero. Lobos y bisontes, fuegos y entierros, entierros con vida, cuerpos quemados. Violaciones, desesperaciones, verdadero terror. Avalanchas. La película no es precisamente un encanto etnológico con la imagen de sus aborígenes. Tampoco lo es la rudeza  ecológica, en el bellísimo retrato mismo que se hace de la Naturaleza Espiritual de la Madre Tierra, a pesar de las bondades paisajísticas y su magnífico tratamiento estético, una realización sobresaliente, más que sobresaliente, de una factura perfecta. No se puede negar que es un peliculón, un peliculazo. Peliculísima.







Pero también podríamos decir que no, que no puede ser. Particularmente, han sido tres horas de horror, hipotérmicas, sufrientes, exageradamente dolorosas, a pesar de ser seducido en una especial espiritualidad, de una verdadera sublimación surreal, por tanto y tanto como terriblemente ocurre a lo largo de cada secuencia, de cada fotograma, de cada instante del larguísimo metraje con el que el director se ha excedido.
Una película excelente, excepcional, sin duda, del mexicano Alejandro González Iñárritu, basada en una novela de Michael Punke, sobre un personaje real, el expedicionario y antiguo pirata con Jean Laffitte, Hugh Glass, unido a los indios Pawnee con quien tuvo familia y viudedad, y cómo fue su increíble resistencia y supervivencia que se narra en esta película. Pero ¿a quién se la recomiendas? ¿A quien le dices vaya usted al cine a sufrir y pasarlo verdaderamente mal?
Leonardo di Caprio es merecedor de su Oscar, actor nacido para el drama y con el indiscutible “carrerón” que lleva. Pero el film, El renacido, siendo todo lo soberbio que resulta,  sublime y hasta místico si se quiere, es todo un terror.







(Pobre Leonardo di Caprio, pobres todos los demás. No me extraña que se haya ido a visitar Roma, corriendo a ver al Papa del tirón. Después de la realización  de este film, uno busca todas las bendiciones, indulgencias y consuelos. No lo tuvieron que pasar bien, como tampoco le ocurre al espectador.) ¡Santo Cielo! Por más que los escalofriantes firmamentos con sus perfiles en las Rocosas luzcan en la pantalla como lo hacen, reflejados en los espejos helados de las aguas de plata del Gran río, con una belleza infinita, pero que, insisto, la película da cierto pavor. ¿Recomendarla?


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