LECTURAS A CONTRATIEMPO

LITERATURA UNIVERSAL. EL “BILDUNGSROMAN” DE SABINO MÉNDEZ

ANNA MARIA IGLESIA

6 de agosto 2017. (Felices vacaciones. Regresamos en septiembre)

Jukebox. Vargo. The Moment

Queremos irnos muy lejos

Libros. El mejor editor del mundo

Malcolm Larder



Gerhard Steidl



Gerhard Steidl es un editor alemán que publica libros de arte. Su catálogo es amplio y abarca todos los géneros, aunque debido a su pasión por la fotografía, esta tiene un papel importante en sus obras, cuando no son libros sobre fotógrafos. (...)


En lo que si coincide bastante gente del mundo editorial es que Steidl es el mejor editor del mundo. Ya sé que esto es bastante subjetivo pero si no es el mejor, desde luego es uno de los mejores.

Hijo de un tipógrafo que le alentó y asesoró en sus comienzos, Steidl (1950) empezó en su ciudad natal de Göttingen a editar carteles de exposiciones de arte. Oficialmente, su editorial comenzó en 1972 con una colección de ensayo político. Poco a poco, cedió el paso a otros intereses, como la ficción, el arte, la moda y la fotografía.   



Cuando trabaja en su editorial, Steidl va siempre con una bata blanca. Supervisa todo el proceso de edición y es un maniático de la limpieza por lo que es capaz de quitar manchas invisibles al ojo humano en su mesa de trabajo o en un papel. Protagonista del documental How to make a Book with a Gerhard Steidl rodado en el 2010 por Gereon Watzel y Jörg Adolph, la pelicula es un interesante y ameno estudio sobre las diversas facetas del editor, en este caso, de éxito.



Así vemos a Steidl viajar a Dubai y Nueva York para encontrarse con el fotógrafo Joel Sternfeld, con motivo de un libro de fotografías titulado IDubai. Mientras viaja en un avión privado, ve una película, bebe, come y revisa diversas pruebas de libros.
Por lo que vemos en el documental, en sus encuentros de trabajos Steidl va directo al grano. A un autor le explica las ventajas e inconvenientes de editar en Offset, a otro le insiste en la importancia del olor del papel para que el libro deje una huella sensorial. Steidl incluso presume de haber patentado un barniz de aceite que conserva este olor.
En cuanto a las objeciones y sugerencias de los interlocutores las anota sobre un pedazo de papel y según las muecas y silencios que hace se comprende si serán aceptadas o no. Pero ninguna de estas conversaciones se extiende mas allá de dos o tres minutos. Está claro que estamos viendo un documental y en la vida real los encuentros serán más largos, pero tampoco pensamos que duren mucho más. Incluso hay autores que van hasta Göttingen para convencerle de algo y terminan siendo rehenes de los pacientes ayudantes de Steidl, como es el caso de Sternfeld y el libro que se trae entre manos sobre Dubai.




Claro está que cualquiera que ignore el oficio del editor puede llegar a pensar que en algunos casos es una vida como la de Steidl, y que incluye avión privado, viajes por el mundo, ambientes exclusivos... Pero también pueden ver la otra cara del editor, cansado y deprimido, que finge que recibe llamadas de autores importantes. El documental termina con una reunión con Sternfeld. El editor, pluma en mano, revisa centímetro por centímetro el aspecto final del libro y escucha las sugerencias del autor. Con ello cumple el único gesto que desde la invención de la imprenta hace todo editor, sea el mejor o peor del mundo, y que no es tanto el de encontrar el autor que lo hará rico, o buscar nuevas estrategias de difusión, si no algo más simple y definitivo: corregir. Una acción que une al mejor editor del mundo con el peor. La diferencia consiste en que uno lo hace con un cuidado infinito y el otro a toda pastilla o dejando esa  tarea en manos de otras personas.


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