LECTURAS A CONTRATIEMPO

LITERATURA UNIVERSAL. EL “BILDUNGSROMAN” DE SABINO MÉNDEZ

ANNA MARIA IGLESIA

6 de agosto 2017. (Felices vacaciones. Regresamos en septiembre)

Jukebox. Vargo. The Moment

Queremos irnos muy lejos

Libros. José Giovanni, nuestro hombre de confianza en la novela negra. Por Luis de León Barga

Una escena de la película Le trou

En el corredor de la muerte de la cárcel parisina de La Santé, un joven acusado del intento de homicidio de su mujer (...)


es encerrado junto a otros cuatro presos que le acabarán contando que excavan un túnel que les devolverá la libertad una vez que encuentren la red de alcantarillas. Es la suya una carrera contra reloj en la que el éxito es la vida y el fracaso la guillotina. Esta historia dará lugar a una de las mejores películas sobre evasiones carcelarias, Le Trou (“El Trullo”) y el autor del guión será el de la novela del mismo título, José Giovanni, nacido en París en 1923 y muerto en Lausana en el 2004.
Le Trou fue la última película que rodó Jacques Becker, y en la que afloran todos los grandes temas de Giovanni, desde la obsesión por la libertad hasta la camaradería, en un estilo hiperrealista en el que también hay sitio para la poesía. Interpretada por actores desconocidos entonces para darle más autenticidad, como Michel Constantin y Philippe Leroy, intervino también Jean Keraudy, un ex presidiario que participó en el intento de fuga real al que se refiere la película. 
Autor de veinte novelas y realizador de quince películas, además de numerosos guiones, Giovanni sabía de lo que hablaba pues participó en la época más turbulenta del milieu parisino. Es la suya una escritura que relata siempre un pulso entre las fuerzas y las debilidades humanas cuando nos enfrentamos a un ambiente hostil, sin olvidarse de los grandes sentimientos como el amor y la amistad. Con un estilo descarnado y sobrio que va a lo esencial, es uno de los mejores representantes de la novela negra francesa.


José Giovanni

Giovanni sabía de lo que hablaba. Cuando era veinteañero deambuló por el ambiente de Pigalle durante la Ocupación de la mano de su hermano mayor Paul, un colaboracionista, y con la complicidad de Abel Danos, también conocido como el Gordo. Danos controlaba Pigalle para la Gestapo francesa de la calle Lauriston. Ex-atracador y ladrón del París de anteguerra, se le atribuyó el asalto a un tren en una estación de Marsella que le proporcionó 10 millones de francos en oro.
Un comisario de policía vinculado a la resistencia le propuso un robo en un domicilio parisino en el que encontraría enormes riquezas, aunque al policía lo que le interesaba eran los documentos que guardaba el dueño de la casa y que confirmaban su colaboración con el ocupante. Detenido por la policía francesa, el Gordo comprobó que había sido utilizado y ofreció sus servicios a la Gestapo. Evadido de la cárcel de Fresnes con la ayuda alemana, Danos trabajó para la Gestapo y sobre todo para él, en la Francia equívoca y confusa del final de la Ocupación, bien con uniforme alemán o de las fuerzas de la Resistencia.
Giovanni, de origen corso, participó en varios  secuestros y dos asesinatos organizados por su tío materno, Pablo Santos, junto a su hermano mayor, y otros colaboracionistas como Jacques Ménassole y Georges Accad.


Ficha policial de Abel Danos

El 18 de mayo de 1945 secuestraron a Haim Cohen, que tenía un negocio clandestino de ventas de licores. Cohen les firmó un talón de 105.000 francos que no le sirvió para salvar la vida. Jacques Ménassole le asesinó de varios disparos y el cadáver fue arrojado al Sena. Los siguientes de la lista fueron dos empresarios, los  hermanos Jules y Roger Peugeot, cuyos cadáveres fueron enterrados en un bosque. José Giovanni,  que entonces tenía veintidós años, se disparó accidentalmente en una pierna y fue detenido en su domicilio. El líder de la banda, Pablo Santos, huyó a España. Pablo Damiani fue detenido, se fugó y terminó asesinado en Niza en un ajuste de cuentas. Ménassole se suicidó cuando iban a detenerlo.
José Giovanni será condenado a muerte el 10 de julio de 1948 junto a Accad entre grandes titulares de la prensa parisina. Los diarios  aseguran que la banda empleaba los métodos de la Gestapo para “ablandar “ a sus víctimas.
El presidente de la República, Vincent Auriol, conmutó la pena a veinte años de trabajos forzados. Cuando en 1993 la prensa suiza sacó a colación su pasado colaboracionista, Giovanni dirá que había pagado sus deudas y tenía derecho al perdón y el olvido.




Lo que no olvidaremos serán sus novelas, empezando por su intento fallido de evasión, Le Trou publicada por Gallimard en 1957 y escrita por consejo de su abogado. Entre 1958 y 1960 escribió otras dos obras maestras de la novela negra como Le Deuxième Souffle y Classe tous risques y que constituyen un testimonio excepcional sobre la situación en la que se encuentra un criminal fugado. Estas dos también fueron  adaptadas al cine, respectivamente, por Jean-Pierre Melville y Claude Sautet.
En estas tres novelas se retrata perfectamente la situación en la que vive un presidiario  que sólo tiene en la fuga el último recurso para alcanzar la libertad. Entre medias, preguntas sin respuesta y la soledad de la celda. Esta lógica induce a los personajes de las tres novelas a cometer una serie de acciones  desesperadas que terminan mal y donde el amor y la amistad no logran cambiar nada. Como escribió José Giovanni sobre uno de sus personajes, un gángster fugitivo, "es un hombre perdido y él lo sabe ".





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