LA MÁSCARA DE DIMITRIOS

EL HIJO DEL CLÉRIGO

FERNANDO MARTÍNEZ LAÍNEZ

25 de junio 2017

Jukebox. Ben E. King. Don't Play That Song

Lecturas. La Cienciología o la prisión de la creencia. Lawrence Wright


MALCOLM LARDER



Ronald Hubbard con su medidor de la energía psíquica





El libro sobre la Cienciología y su fundador, Ronald Hubbard (1911-1986), del periodista y escritor del New Yorker Lawrence Wright deja tras su lectura una conclusión clara: sólo se puede engañar a los que desean ser engañados. También que la Cienciología intenta descubrir una debilidad u obsesión de un posible candidato para ​​luego aprovecharse de ello, y que Hubbard fue un mentiroso compulsivo que creó una organización para lograr el mayor poder posible.

En la irresistible ascensión de la Cienciología tuvo mucho que ver algo parecido a la estafa piramidal inventada por Ponzi, que devolvía como intereses el dinero aportado por los nuevos creyentes. La diferencia es que en lugar de dinero, se promete el bienestar mental y la felicidad, seguidos de represalias contra los que quieren dejar la secta. Por último está el uso de una herramientas pseudo tecnológica con el pretexto de que sirve para medir la energía psíquica. Parecida a la máquina de la verdad su utilidad, entre otras, consiste en que permite conocer los secretos íntimos de todos los creyentes.

La Cienciología se presenta más como una psicoterapia que una religión, según el manifiesto de Hubbard de 1950. Aquí nace la lucha contra la psiquiatría oficial y el mayor fabricante de medicamentos psicotrópicos, Eli Lilly. Pero la mejor jugada ha sido la de buscar seguidores en el mundo del cine, como los actores Tom Cruise o John Travolta. Estos fichajes le dieron amplia publicidad y le sirvió de barrera defensiva cuando las organizaciones federales intentaron enjuiciar a los líderes de la Cienciología.

Lawrence Wright


De todos modos, la frontera entre sectas y religiones es ambigua en los Estados Unidos. Las únicas condenas que el Estado ha logrado contra este tipo de organizaciones, como en el caso de Al Capone, son por delitos fiscales al no declarar todas las ganancias. Sin embargo la Cienciología ha sobrevivido a los escándalos y acusaciones. Para entender la razón de ello no es suficiente conocer a los correligionarios de la Cienciología sino también las técnicas que emplean para engañar a los ingenuos como se enseña en el libro de Wright. Así no dudan de aprovecharse del interés de la gente sobre algo en un momento dado porque de este modo es más fácil engañarla.

Muchas personas creen que se puede conocer en profundidad la personalidad lle a través del análisis de su escritura. Si lo llevamos a la práctica y enseñamos líneas superficiales de nuestro carácter a través de la escritura mucha gente creerá que es posible. Pero no porque lo diga la psicología sino porque estas personas querían creer que había alguien capaz de hacerlo. Además la forma más eficaz en este mundo de aceptar el milagro, es hacerlo de la mano de una falsa ciencia. Las personas ingénuas con "un problema" pueden ser engañadas porque ignoran los límites entre los científicos reales y los charlatanes.


La biografía de Hubbard descubre lo que todos los que vivimos en Norteamérica sabemos. Nuestra admiración por la ciencia es debida a que nos ha convertido en uno de los países más poderosos del planeta. Por eso existen organizaciones como la Cienciología a la que sólo el pensamiento crítico y la psicología experimental son capaces de hacer frente al descubrir sus trucos y engaños.



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