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25 de junio 2017

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Libros. El pulso de la desmesura. Amelia Pérez de Villar


MARTA M. VALLS
Amelia Pérez de Villar


Las mujeres, o al menos eso dicen los especialistas en la materia que, curiosamente, suelen ser hombres, somos más emocionales. Pero no les voy a hablar de cuestiones de género sino de El pulso de la desmesura la primera novela de Amelia Pérez de Villar, traductora del inglés y del italiano y autora de un ensayo sobre Dickens enamorado (Fórcola 2012). 


El pulso de la desmesura es una novela breve que cuenta el monólogo de una mujer, Lola B., víctima del desamor y del desinterés de su marido, aunque también se podría mencionar muchos otros aspectos, como la soledad, el vacío o cierto tedio vital. En compensación (por explicarlo de un modo sucinto) Lola B. construye una relación ficticia con un presentador de televisión al que sólo ve en la pantalla. Esta personalidad obsesiva y desamparada escribe lo que ella misma define como “un monólogo interior, un flujo de conciencia, una sarta de reproches.”

Como lectora me gusta la forma de esta novela, donde parece casi un poema en prosa y las frases ocupan una línea, a veces ni eso, otras dos o están inacabadas. Tampoco faltan las repeticiones obsesivas que alimentan las direcciones que emprende su pensamiento, que siempre acaba en el mismo punto por mucho o poco que se mueva de un lado a otro. Lola B. está encerrada en un laberinto que nos atrapa con su discurso sobre lo que le pasa por la cabeza, lo que quiere hacer y no puede o hace a medias. Emociones contenidas de una mujer emocional.

Frente a otros monólogos femeninos que una ha leído,  como Cinco horas con Mario de Miguel Delibes, aquí se “moderniza” el fondo y la forma, aunque sólo sea porque entre hueco y hueco de cada frase nos da tiempo a pensar sobre todas las Lolas B. de este mundo y lo que podrían decir y completar al discurso de la protagonista de esta novela, aunque permanezcan en silencio y nunca se atrevan a contarlo para que no les atribuyan los mismos males de Lola B.

Por eso la historia de Lola B.  puede resultar conocida, pero aquí se cuenta de una forma distinta, sin muchos detalles sobre su aspecto físico o el de su mundo. Amelia Pérez  de Villar ha renovado la  historia de esas mujeres emocionales que no se resignan a ser ignoradas mientras buscan una solución a sus obsesiones y certezas, en definitiva sentimientos.  


Hace unas semanas leí una  entrevista a una escritora, cuyo nombre no recuerdo pues apunté la frase pero no  su nombre, que se preguntaba por qué un libro no puede ser ambicioso aunque sea corto. En el caso de Amelia Pérez de Villar la respuesta está clara: sí.



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