ALEVOSÍAS

VACACIONES DE VERANO O LA ESCAPADA DE DINO RISI

LUIS DE LEÓN BARGA

18 de junio 2017

Jukebox. Nico Fidenco. Legata a un granello di sabbia

La entrevista. Una especie de punto de corte. Alberto Rodríguez Maiztegui


SANDRA ÁVILA





Alberto Rodríguez Maiztegui nació en Buenos Aires en 1983 y vive en la ciudad de Córdoba. Autor de la novela Boyando (Caballo negro editora 2012) y del libro de poemas Benshi (Caballo negro editora 2015) ha escrito diversos cuentos, algunos de ellos premiados en diferentes concursos.



¿Cómo nació la idea de tu primer libro Boyando?
Boyando nació como nacen las historias que da gusto ponerse a escribir: el famoso “qué pasaría si…” En el caso de la novela, estaba rumiando la idea de escribir sobre los viajes o, mejor, sobre la imposibilidad de viajar hoy en donde está todo tan dirigido, tan segmentado y saturado de información. Venía escribiendo apuntes en relación a ese tema hasta que apareció la convocatoria para el premio Indio Rico 2010 “Diario de viaje imaginario” y bueno, esta convocatoria forzó un poco la escritura y cortó con la infinitización de los apuntes y notas y lecturas: una especie de punto de corte. 

¿Las primeras lecturas?
Mis primeras lecturas fueron los comics, los libros de “Elije tu propia aventura”  y la colección de “El barco de vapor” que me compraba mi madre.

¿Cuáles son tus autores favoritos?
Después, de adolescente leí a Cortázar, Kafka, Stevenson, Chesterton, Dickens, en fin, los clásicos hasta que encontré a Cesar Aira y a partir de ahí se amplió mi mapa de lecturas y me encontré con Arturo Carrera, Silvio Mattoni, Bonnefoy, Gandolfo, Fogwill, Lethem, Bolaño; con el descubrimiento de Aira se me presentó un mundo literario nuevo. Este año leí El jilguero de Donna Tarth y me pareció increíble.

Alberto Rodríguez Maiztegui


¿Qué pretendes cuando escribes?
Lo que más intento al momento de escribir es darle un lugar de privilegio a la fantasía porque creo que nada es más frágil que un hecho. Una vez un amigo me dijo que era un “cronista hiperreal” no sé muy bien qué quiere decir pero me gustó. Cuando escribo poesía intento darle lugar a lo inexperimentable, eso imposible de manifestarse; quizás lo más cercano a la presencia que se pueda llegar.

¿Que estás escribiendo ahora?
Ahora estoy trabajando en una novela que está muy deshilachada así que no puedo decir mucho sobre qué trata. También encontré un tema sobre el que estoy investigando para un nuevo libro de poemas que, si bien es más reciente, le veo muchas más probabilidades de concreción en el corto plazo que a la novela. También estoy a la mitad de la escritura de un argumento para un musical que quiero hacer con un amigo. 

¿Cómo ves los escritores de Córdoba ?
Veo muy bien a la literatura de Córdoba. Se han sumado varias editoriales nuevas a las que ya estaban y eso amplía mucho la producción local. De hecho, a mis dos libros los publiqué en Caballo Negro Editora que este año cumplió cinco años y que sigue editando, y cuenta ya con varias colecciones. Este año participó de la feria de Buenos Aires junto a tres sellos (Mansalva y Blatt y Ríos de Buenos Aires e Iván Rosado de Rosario) mostrando una producción importantísima por fuera de los grupos editoriales concentrados. También se ha consolidado y se sigue consolidando el festival de Poesía de Córdoba que se realiza en marzo como así también el FILIC que se realiza en agosto. Hay muchos y variados talleres literarios y se han inaugurado nuevas librerías lo que hace que los libros circulen. Hay mucho escritores y muy buenos y eso sube la vara de la producción en general.


Benshi parte de un misterio ¿quiénes eran esos hombres encargados de relatarle al público las películas mudas en el Japón de comienzos del siglo XX? Frente a la ausencia de respuesta con prueba irrefutable, está la posibilidad inmejorable de construir infinitas rutas de sentidos que pasan por abajo o por arriba, que nunca se tocan o se cruzan indefinidamente. O también Alberto, que como el fotógrafo de Blow up y Las babas del diablo, busca con palabras una imagen dentro de una imagen, dentro de una imagen, y así multiplicadas. O como ese otro cronista oriental, Chris Marker, que habla en Sin sol de la capacidad de los japoneses de comulgar con las cosas, de ser ellas por un instante.
Para la mayoría el cine empezó en diciembre de 1895 en un café de París. Que la inocencia les valga, Platón hablaba del cine cuando pensó la caverna. Y cuando en silencio pasaba ese tren de sombras alguien cuenta a los demás lo que sus ojos divisaron ahí dentro y capaz no comprendieron del todo. Eso ya era, y puede ser aún hoy, un benshi.
Frente a distancias insondables, Alberto Rodríguez Maiztegui contrapone la cercanía de la poesía, cuya calidez derriba mitos, salta muros, cruza océanos. De Japón a ¿la Argentina? De la imagen a la palabra. De lo milenario a ¿lo contemporáneo? Del cine mudo al grito del sonoro. De la angustia de la pérdida a la epifanía del nacimiento. De grandes bocanadas de tiempo elipsado al estiramiento del presente, que aspira eternidad. Y narra, envestido en armadura de poeta, del fuera de campo, al campo.

Alejandro Cozza




Poemas de “Benshi”

(Presentación)
Se corre el telón para que todos puedan ver
la novedad. Al lado del cinematógrafo
alguien con un traje de tres piezas comienza
la introducción a la maravilla
y mientras disecciona los componentes
uno por uno opera la transformación
porque sí
quién sabe
y así el gritón de feria se convierte
en narrador del silencio
también un componente necesario
un engranaje para que todo fluya y sea posible.

(Magia)
Si uno levanta la película hacia el resplandor
se puede ver la transparencia el revés
de algo que nace constante como una fuerza

antes de quedar en la penumbra
en lo traslucido de uno que quiere
interponerse sobre la velocidad y más allá

de todo digo: esto que está ahí dicen brota
como si fuera un bebé que se aferra a un cuerpo
para también estar acá.


(El lugar como intervalo)

No soy nada sino una sombra
que aparece en intervalos
y entonces el hilo ahí va cosiendo
los retazos de una memoria que falla.

No soy nada sino un rumor
apenas salpicado por el brillo
intermitente delante del ruido
de las poleas que hacen pasar

la película. Cómo decir esto
que pasa y se repite y siempre
parece nuevo.

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