ALEVOSÍAS

EL DESCUBRIMIENTO DE LA LENTITUD

ENRIQUE LÓPEZ VIEJO

23 de abril 2017

Jukebox. Casablanca. As time goes by. Dooley Wilson. (Subtitulos en español)

Lo salvaje y lo humano en la narrativa de Jack London: Asesinatos, s.l.

CARMEN CECILIA MORALES GONZÁLEZ

Ilustración de Enrique Flores



La novela Asesinatos S.L. de Jack London, se puede abordar desde el punto de vista ético y filosófico. Iván Dragomiloff & Sergius Constantine, en su organización criminal, está convencido de que todos los crímenes que realizan son justos porque se basan en un código moral en el que se demuestra que el mundo estará mejor sin el individuo.


La organización exige la sanción de la justicia por todo lo que se hace mal.  Winter Hall, le demuestra que él mismo debería ser asesinado (según los principios de la organización), en una discusión donde triunfa el "concepto de utilidad social", factor determinante para no llevar a cabo las ejecuciones por encima del principio "no matarás". Paradójicamente, el mismo Hall, después de triunfar en sus razonamientos filosóficos trata de convencer a Dragomiloff para que no dé la orden de su propia ejecución, pero éste tiene tan arraigados los principios y conceptos de su organización, que se niega a desistir, a pesar de tratarse de sí mismo.  El pacto es superior a todo lo demás, por ello el creador de la institución no debe retroceder.

Es desde este punto de vista en que está enfocado el hilo conductor narrativo: una ética "Nicomáquea o Aristotélica, cuyo punto de partida es el "deber ser" que está en la base de toda sociedad organizada. Esto acorde al mundo celestial al que la misma sociedad debe tender, si quiere perdurar en el tiempo. Si avanzamos en la concepción platónica de la "Republica Ideal” en la cual no tienen lugar los especuladores, los prestamistas, ni los artistas, toda vez que mientras los unos explotan las debilidades ciudadanas, los otros representan mundos ideales, que apartan al ciudadano de la lectura racional de la realidad, presentándoles a los ciudadanos mundos ideales e imposibles de acceder. Desde este punto de vista en la "cívitas" platónica los réprobos antes mencionados deberían ser aislados de la sociedad mediante el exilio, en el caso de Asesinatos, S.L., el castigo era la muerte.


Ilustración de Enrique Flores 
A pesar de esto, hay en London un desafío modernista, anda la concepción ética griega, que es la legitimidad de la condena capital frente al valor "vida”, en divergencia con el precepto bíblico: no matarás; el contraste entre una sociedad perfectamente concebida para el ajusticiamiento del condenado, y la gran contradicción en que la somete el escritor, cuando de lo que se trata es de ajusticiar a su dirigente-creador. Entran a jugar entonces no sólo lo que se pone a prueba en el seno de la misma sociedad, lógica o lo que fuera, sino el cómo y el cuánto esa organización responde, a pesar de que se trata de la ejecución del propio jefe. El narrador busca la complicidad del lector, en la medida en que suscita en él una confabulación con el jefe condenado a muerte y la organización que se convierte en victimaria de sí misma. De esta manera, London y los lectores quieren que el jefe se salve, hasta su propio yerno Winter Hall, al que paradójicamente Dragomiloff deja al frente de la organización criminal. Es él quien comienza la cacería del jefe, que es a su vez el padre de la mujer que ama. Lo factores afectivos juegan un papel importante en el desarrollo de la trama, en la búsqueda del jefe que es un homicida, y en el deseo generado por el autor de que él mismo se salve de su condena.... En esta contradicción cabalga el eje de Jack London, en descubrir al lector frente a su propia ética, en la que pone al lector frente al "no matarás", y en el mensaje final, ¿hasta dónde somos verdaderamente consecuentes con tal principio?, ¿hasta dónde la humanidad moderna, considera a la vida como el primer derecho humano universal?

Lo expuesto anteriormente nos lleva a afirmar que existe en Asesinatos SL, una dicotomía entre el “hacer” (cumplir las normas, las leyes) y el “ser” (interés individual). En Dragomiloff, su “ser” quiere continuar viviendo, se ve en peligro y por ello es probable que tienda a cambiar el “hacer”. 

En la filosofía Kantiana, el imperativo categórico “vive de tal forma que tus actos se puedan convertir en ejemplo para los demás”, nos lleva a reflexionar acerca del problema al que se ve enfrentado el jefe de la organización: Dragomiloff, quiere cumplir el hacer, pero su ser prevalece, su esencia deber permanecer. Es ahí donde vuelve a surgir otra dicotomía entre el deber y los intereses personales. Entonces, ¿qué sucede en Asesinatos S.L.? El deber cambia, se transforma, porque la misión no es la correcta. Lo que se establece durante toda una vida, se ve enfrentado ante la realidad de la muerte.


Jack London

Según Platón existe dualidad entre el alma (lo que se debe hacer) y el cuerpo (prevalecer), ética circunstancial de acuerdo a los momentos. Aristóteles supera el dualismo. Habla de la esencia, plantea una ética más radical y rigurosa al promover el bien común:   "está por encima de los intereses personales el beneficio común". Kant reúne posiciones de la filosofía antigua y las supera estableciendo un imperativo universal: "lo que haga el individuo debe llevar al desarrollo de la sociedad, no a lo personal". 


Estos planteamientos nos llevan a cuestionarnos: siguiendo la ética aristotélica, ¿debe morir Iván Dragomiloff?, pero Kant nos dice a través de su imperativo universal que Iván Dragomiloff debe continuar viviendo para que cambie el rumbo de su organización criminal.  Jack London por ello, busca salvar al jefe de la organización desde el beneficio mundial, transformando la organización.



 
Carmen Cecilia Morales González. Colombia.
Ponencia presentada en el XIV Parlamento Internacional de Escritores de Cartagena de Indias, Colombia. 





BIOGRAFÍA DE CARMEN CECILIA MORALES GONZÁLEZ

Carmen Cecilia Morales González, nació en Chinú, Colombia. Es licenciada en Español y Literatura de la Universidad de Antioquia y ejerce como docente de lengua castellana. Es poeta, narradora y activa gestora cultural, miembro y conferencista del Parlamento Internacional de Escritores de Cartagena de Indias; del grupo literario El Bocachico Letrado de Montería y de la Corporación Encuentro Nacional de Declamadores y Poetas de Chinú. Ha publicado en Buenos Aires, Argentina, su poemario “Agujas contra el tiempo”. En septiembre del 2014 publicó su segundo poemario “La danza de los dedos” un libro artesanal de la colección “Poetas en cueros”. Actualmente tiene en prensa su libro de cuentos Cuando la luna entra por el cordón umbilical








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