LA MÁSCARA DE DIMITRIOS

EL HIJO DEL CLÉRIGO

FERNANDO MARTÍNEZ LAÍNEZ

25 de junio 2017

Jukebox. Ben E. King. Don't Play That Song

Diarios. John Cheever

 MARTA M. VALLS


John Cheever



Este es el diario del escritor John Cheever (1912-1982) desde los años cuarenta del siglo pasado hasta su muerte. En sus novelas y cuentos, por los que ganó el premio Pulitzer, Cheever describe a la clase madia norteamericana de una época en la que un Donald Trump resultaba impensable porque la economía iba viento en popa y el país no tenía competidores, mas allá del telón de acero.

En estas páginas de lectura y relectura, asistimos al largo viaje de un hombre complicado, solitario,  alcoholizado y sexual que revela todas  sus contradicciones vitales.

Un hombre que se desnuda entre breves anotaciones y nos cuenta todo de sí mismo o casi todo, empezando por sus debilidades que fueron muchas, lo que le acerca a nosotros en su condición humana. Cheever enseñó lo que tendemos a esconder, bien porque refleja nuestras inseguridades, líos amorosos, problemas familiares o sexuales con una sinceridad que nos desarma.

Pero Cheever no hace una sobreexposición de su biografía como el escritor noruego Karl Ove Knausgàrd y su ciclo autobiográfico titulado Mi lucha.

En sus anotaciones, nos cuenta su eterna lucha contra el alcohol, su relación de amor-odio con su mujer y su devoción por sus tres hijos, en especial el último de ellos. Pero también de su bisexualidad, a la que niega desde su catolicismo pero a la que se abandona sin freno.

El marco de este lienzo lo pone la luz y sus diferentes variaciones a lo largo del día, así como las sombres de atardecer y la oscuridad de su alma. Cheever es un hombre hipersensible, lo que no le ayuda en su vida, mientras alrededor suyo se suceden las relaciones, bien con sus familiares, amigos y amantes que descubren, mejor que cualquier ensayo, la profunda soledad que le rodea y que él considera consustancial a la condición humana.

Leemos sobre objetos y personas, fiestas, viajes, como en un  cuadro de El Bosco con la diferencia de que Cheever siente un amor profundo por todo aquello que representa la esencia de su vida.

De las páginas de este diario se sale tocada y se siente una compasión  profunda hacia Cheever. Un escritor que viajó mucho y que su recorrido vital finaliza en un atormentado final, entre el menoscabo de sus energías de hombre vigoroso y vitalista debido a un tumor cerebral.


Creo que no he leído un diario tan auténtico y valiente hace tiempo y que tanto enseña sobre sosotros, los humanos.



Marta M. Valls nació en Santander, vivió en muy variados lugares y sus pasiones son el yoga, el flamenco y la lectura. https://www.facebook.com/marta.valls.75

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