ALEVOSÍAS

VACACIONES DE VERANO O LA ESCAPADA DE DINO RISI

LUIS DE LEÓN BARGA

18 de junio 2017

Jukebox. Nico Fidenco. Legata a un granello di sabbia

Un paraíso en un garaje y su rey Larry Levan


MALCOLM LARDER





Hubo un  tiempo en que corríamos hacia un paraíso que se encontraba en un garage muy especial en el Soho, en Manhattan, y para ser más exactos en el 84 de King Street. Su rey se llamaba Larry Levan y él fue el que creó la dinastía de Djs que dominaron luego en todos los lugares de esta tierra.


Levan tenía sabiduría para llevar a la gente a la pista de baile y tenerla bailando varias horas entre efectos especiales, luces y una música que lo mismo te levantaba hacia el cielo que te relajaba o excitaba, en un dialogo que él establecía con su público.

Eran unos años duros en Nueva York, la agresividad reinaba en las calles y había barrios y zonas que era mejor no pisar y estoy hablando del mismo Manhattan porque nadie se aventuraba mas allás de la calle cien, y Harlem, el Bronx y algunas zonas más estaban prohibidas, sobre todo si eras un blanco paliducho, con gafitas y delgado como era y es mi caso.

Larry Levan


Pero el garaje del paraíso era un remanso de paz para razas diversas y preferencias sexuales variadas. Primero había que guardar fila y a veces la cola era inmensa y en el frío invierno de Manhattan no resultaba agradable esperar. Como la mayoría de los clubes de aquí debías tener carné de socio para entrar.

Pero una vez dentro bajabas la rampa y te adentrabas en un mundo distinto. Lo que antes había sido un garaje, tras las obras de remodelación disponía de vestuarios, salas para relajarse y una gran terraza jardín que abría en verano. El aforo total era para unas 4.000 personas, pero lo que le hizo distinto fue que su dueño, Michael Brody, le dio un aire en el que lo festivo o lúdico tenía más importancia que el negocio en sí. 

Sólo los que somos mayores y estuvimos allí, en las noches de  Manhattan, sabemos de lo que hablamos. Yo aterricé al poco de ser inaugurado, en el invierno de 1978. El local cerró en 1987, pero hacía años que ya no vivía allí. No me gustan las decadencias ni los funerales así que mejor está.

El Paradise Garaje hoy día, sede de una compañía


Pero mientras viví en Nueva York fue el lugar donde  había que estar. Ya sabes de lo que hablo hermano. Yo los vi. Mick Jagger, Stevie Wonder, Diana Ross, Grace Jones... Levan sabía como hacer las cosas, cambiar los ritmos, apagar las luces, subir la música, disminuir el aire acondicionado para elevar la temperatura y luego enfriar el ambiente de golpe mientras sus bolas de cristal, situadas estratégicamente, brillaban con mil reflejos.

Levan las limpiaba y colocaba en los sitios adecuados. Sí, creó escuela, inventó todos los trucos que después usaron todos los llena pistas del mundo pero fue y sigue siendo el mejor porque era un perfeccionista obsesionado con el sonido y los efectos especiales.

Fue el primero que produjo sus discos, usó varios platos a las vez y editó música encima de una base, o hizo uso de videoclips en una pantalla gigante, vídeos que no eran los videoclips al uso de ahora y que había editado él. Y también cantaba o hablaba a la gente de la pista que a su vez le respondía.

Yo creo que fue uno de los primeros clubes que abrían los sábados por la noche y cerraban los domingos por la tarde. Pero las mil o dos mil personas que bailaban no eran autómatas como lo que sucedió luego en las pistas, sino que formaba parte de una comunidad que comunicaban unos con otros reunidos alrededor del rito del baile.

Grace Jones y Mel Chener


El Paradise Garaje era una  fiesta no un negocio, algo difícil de entender hoy día. Hacerse socio costaba dinero, pero no era mucho lo que necesitabas pagar.  Me imagino que tener cuatro o cinco mil socios daba para bastante, como comprar el mejor sistema de sonido y luces. Pero eso no era todo. Disponías de comida gratis, lo mismo que el café y los refrescos. Había gente que se tiraba bailando doce horas entre descansos y necesitaba reponer energía. No se vendía alcohol aunque al principio mucha gente lo introducía de forma clandestina y lo mezclaba con los refrescos. El consumo de drogas, como en todos los clubes, existió, pero no era un asunto mayoritario. Puesto a evadirte, tenías de  sobra con la música, las luces y los trucos de Levan. Por eso era un sitio distinto, donde la gente hacía lo que quería, pero sin estar bebida. También hubo grandes actuaciones y  conciertos.

Pero con el tiempo pasó un poco lo mismo de siempre. El alquiler del local no pudo ser renovado y el dueño, Michael Brody, murió de sida. Levan se encontró perdido. Era un DJ particular. Que lo mismo detenía la sesión y se ponía a limpiar un espejo o colocar un altavoz en otro lugar. Encajaba mal en lo que vino después y sus adicciones a las drogas se intensificaron y le pasaron factura. Murió el 8 de noviembre de 1992, pero dejó el recuerdo de todo buen mago. Quien ha bailado bajo su batuta lo sabe bien. Levan fue pura  magia.






There was a time where we looked for Paradise in a very special garaje in Soho, Manhattan, or, to be more exact, on 84 King Street. The king was Larry Levan and he was the one who created the dynasty of Djs that dominated all the clubs on earth.

Levan knew how to get everyone on the dance floor and have them stay for hours using special effects, lights and a music tricks that would lift you up to heaven, relax and excite you through a dialogue he established with his audience.

These were hard times in New York, aggressiveness ruled the streets and there were neighborhoods and areas that were better avoided and I'm talking about Manhattan itself because no one dared go above 100th street, and Harlem, the Bronx and a few other buroughs were off limits, especially if you were a skinny, pale white man with glasses like me.

But the Paradise garage was a haven of peace for people of diverse races and varied sexual preferences. First you had to stand in long lines and it was not pleasant to wait in the cold Manhattan Winter. Like most of the clubs, you needed to be a member to get in.

Once indside the club you went down a ramp and into a different world. What had previously been a garage, after some remodeling work now had changing rooms, rooms to relax and a large garden terrace that was opened in summer. The total capacity was for about 4,000 people, but what made it different was that its owner, Michael Brody, who gave it an air that the only thing that mattered was the party and having a good time, more so than the business itself.

Only those of us who are older and were there, in the Manhattan nights, know what we are talking about. I landed soon after it was inaugurated, in the winter of 1978. The place closed in 1987, but for years I had no longer lived in Manhattan. I don´t like dedadence or funerals, so it was for the best.

But while I lived in New York it was the place to be. You know what I mean, brother. I saw them. Mick Jagger, Stevie Wonder, Diana Ross, Grace Jones ... Levan knew how to do it all, change the rhythms, turn off the lights, turn up the music, lower the air conditioning to raise the temperature and then all of a sudden cool down the room while the strategically placed glass disco balls shone from the ceiling reflecting thousands of points of light.

Levan cleaned the glas lights and placed in the exact right places. Yes, he invented all the tricks that were later used to fill the world's dance clubs but he was, and continues to be the best,  because he was a perfectionist obsessed with sound and special effects.

He was the first to produce his own albums, he used several records at a time and edited music on top of a base, or put video clips on a giant screen, videos that he had edited himself and not the ones beings used today.  He also sang or spoke to the people on the dance floor who in turn answered him.

I think it was one of the first clubs that opened on Saturday nights and closed on Sunday afternoons. But the thousand or two thousand people who danced were not robot-like dancers, as we saw in later years, but they were part of a community that communicated with each other through the ritual of dance.

The Paradise Garage was a party, not a business, something difficult to understand today. You had top pay to become a member but it not expensive. I imagine that having four or five thousand members gave enough to buy  the best sound and light systems. But that was not all. You had free food, coffee and soft drinks. There were people who danced for up to twelve hours and between breaks they needed to replenish their energy. No alcohol was sold although many people introduced it secretly and mixed it with soft drinks. Drug use, as in all the clubs, existed, but it was not a major issue. In order to forget yourself you had more than enough with the music, lights and Levan’s tricks. That's why it was a different place, people did what they wanted, but without being drunk. There were also great performances and concerts.

 But with time, the same thing happened that happends everywhere. The rental on the garage could not be renewed and the owner, Michael Brody, died of AIDS. Levan found himself lost. He was a unique DJ, they type that could stop a sesión to go clean a mirror or to move a speaker. He didn´t fit in well with what came after and his drug addictions intensified and took their toll. He died on November 8, 1992, and he left the memory of every good magician . Whoever has danced under his baton knows it well. Levan was pure magic.


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