LA MÁSCARA DE DIMITRIOS

EL HIJO DEL CLÉRIGO

FERNANDO MARTÍNEZ LAÍNEZ

25 de junio 2017

Jukebox. Ben E. King. Don't Play That Song

Contra el carácter propedéutico. Una propuesta audaz de Hugo Savino

REINA ROFFÉ


Pintura de Howard Lockhart (1913-2006)



A simple vista, Furgón de Cola se presenta como un libro de crítica literaria, pero cuando nos adentramos en él, advertimos que no tiene nada que ver con ese propósito en ninguno de sus registros. Los textos reunidos, en el cuidado volumen de la editorial madrileña Arena Libros, irrumpen sin el menor atisbo de evaluación de un tema o de interpretación de una obra. 


Carecen de esa intencionalidad por completo. Desaparece de esta escritura, del fraseo particular de Hugo Savino, el carácter propedéutico. Se elimina, a golpe de tralla, cualquier prolegómeno o introducción al tema, ni antes ni después y, mucho menos, el sentido didáctico que pueden contener los ensayos al uso.

Savino, escritor argentino nacido en Buenos Aires en 1945, y radicado en Madrid desde hace algunos años, cuenta con una obra muy personal, en la que destacan novelas, volúmenes de poesía y traducciones del francés al castellano de libros como Ostinado de Louis-René des Forêts, Frente a lo inmemorable de Louis-René des Forêts, Aquel que no me acompañaba de Maurice Blanchot, Los días y las noches de Alfred Jarry y Spinoza de Henri Meschonnic, entre otros.

Hugo Savino


¿Pero a quién lee e interpela el autor de Furgón de Cola? Sólo a aquellos de una ruta que le es afín. Mallarmé, Jack Kerouac, Céline, Joyce, Henri Meschonnic, el poeta y filósofo francés que tanto ha traducido. Ruta poblada de nombres célebres y de otros que son conocidos entre unos pocos.

El primer acierto del libro es su título, porque todos o casi todos los artistas que están en el furgón (no faltan vivos ni muertos, pintores ni escultores de aquí y de allá), es decir, lejos de la locomotora y del coche comedor, parecen merecer una audición distinta que sepa captar el sonido de su excéntrica producción, como si  la crítica corriente o conformista no hubiera podido entrar en sus frecuencias o prestar atención a la voz más austral de sus relatos o de sus decires o expresiones, creadores que claman otra lectura. Lecturas fuera de serie o, al menos, de las series habituales, incalificables para el oído común.

Savino ha declarado, más de una vez, que su escritura evita por todos los medios caer en la anécdota, en el realismo que, para él, es la peste, en la fidelidad a los géneros, y esto resulta tangible desde el primero al último de los textos de su recopilatorio, diario o carnet de impresiones que es, en sí mismo, una visión de la literatura desde ese costado en que se sitúa el autor porteño: el lugar del aforismo, del no discurso, del culto al dictado creativo y frenético como fuente continua de renovación.

José David Sánchez


Es evidente que Savino bebe en el jazz y sus fraseos, estableciendo un diálogo entre los artistas que aparecen en Furgón de cola sin que entre ellos exista una aparente relación. La encontramos al final de la lectura, tras los antagonismos, las diferencias, lo especial de cada artista que aborda, y también en el nexo de unión entre los textos, ese “hacer y deshacer” las lecturas de que Savino habla en ocasiones, porque la improvisación abre vías, pensadas, recreadas, sentidas, en aparente sinsentido. ¿Cómo poner a dialogar, si no, a Mallarmé con Kerouac, al argentino Ricardo Zelarayán con el otro argentino Macedonio Fernández, a su amigo y compatriota Luis Thonis con Meschonnic? Sólo a través del desorden, del caos, del abandono de lo que Savino llama “la burocracia crítica” que nos atrae a lo central.

Furgón de cola es un libro sobre lo periférico de la escritura y, también, por qué no, sobre los escritores de la periferia. Geográfica (muchos de los autores elegidos provienen del Cono Sur), cultural, literaria, artística. Es una improvisación, dice su autor, porque en ella afloran caminos, citas y lecturas. Siempre las lecturas. Relatos que nos remiten a otros textos, a otros autores, a otros itinerarios. La consigna, si es que hay una legible, la encontramos en la idea insistente, neurótica, de romper los límites, alejarse de los cánones, de las certezas, de la ausencia total de desafíos.

Escribir con el cuerpo y en primera persona, clama Savino en cada página, sin pautas, sin esclavitud a nada que no sea la propia voz, las propias lecturas, los silencios propios, y sobre creadores que, según entiende, están del mismo lado del lenguaje.








Hugo Savino
Furgón de cola
Arena Libros, Madrid 2016
154 páginas, 14 €



Reina Roffé, escritora y periodista. Su obra incluye novelas como Llamado al Puf, Monte de Venus, La rompiente, El cielo dividido, Lorca en Buenos Aires, La madre de Mary Shelley y el libro de relatos Aves exóticas. Cinco cuentos con mujeres raras. Entre otros ensayos, ha publicado Juan Rulfo: Autobiografía armada y el libro de entrevistas Conversaciones americanas. Es autora también de Juan Rulfo. Las mañas del zorro y Juan Rulfo. Biografía no autorizada.


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