ALEVOSÍAS

VACACIONES DE VERANO O LA ESCAPADA DE DINO RISI

LUIS DE LEÓN BARGA

18 de junio 2017

Jukebox. Nico Fidenco. Legata a un granello di sabbia

Cuentos. Lo que hubiera querido ser. Memoria de lo posible

ANGIE PAGNOTTA 


Fotografía de Bangsanghyeok Rangbang




   
Se despierta. Sueña con el pasado. El pasado vuelve escalonado, desacomodado, trastocado. Se despierta molesta. Todavía tiene ese gusto en la boca. Suena el teléfono. Va al baño. Se lava la cara y los dientes. Se mira al espejo y recuerda fragmentos del sueño. Flashes. Imágenes. ¿Por qué con mis ex?, se pregunta inquieta. Con uno fantasía, amor, sexo, cariño. Con el otro reproche, violencia, enojo, agresividad. Por uno, hubiera dado la vida. Por el otro, tuvo que dar la vida a cambio de nada o menos que nada. Nada. Por uno, dejó pasar el tiempo, actuó tarde, lo dejó ir sin saber lo que perdía. Por el otro, anestesió parte de su vida en años que no valieron la pena, no actuó, se dejó ir a sí misma, sin saber —tampoco— qué perdía de ella. Federico y Martín, dos antagónicos e insoportables pasados que volvían en sus sueños.

En el sueño Agustina era como hubiera querido ser. Estaba radiante, brillante, etérea. Federico le decía —por fin— que quería estar con ella; entonces nada más había que decir: se besaban en un beso eterno, sin prisas, demorado y apasionado. Los dos se sentían vivos, enteros. Estaban embarcados en una fantasía que habían reprimido por mucho tiempo, años enteros en la vida real, pero que en este sueño cobraban vida y se iban transformando rápidamente en una sensación de bienestar. En cambio, desde la otra esquina del ring y en lo ideal de su sueño con Martín, Agustina era como hubiera necesitado ser: tras la terrible discusión hecha monólogo —casi tal como la vivió unos meses atrás— Agustina decidía no callarse y tomaba las riendas del conflicto, después de una larga y convincente explicación en donde argumentaba los motivos reales de su infidelidad. Después de un tiempo, lograba —mediante un gesto— que Martín comprendiera todo lo que necesitaba comprender de un tirón, sin planteos. Martín se dejaba rendir y caer al piso, y con él en el suelo caían también todas las fichas con dolor. Ella se iba y él —esta vez— no la frenaba. Ambos habían comprendido todo: la relación empezaba a ser pasado y la pareja se había disuelto para siempre. Sin escenas de sentimentalismo barato, sin violencia, sin marcas en el cuello, sin insultos ni golpes bajos. Entonces, el cariño (que alguna vez habían sentido), quedaba en un cajón; como un recuerdo feliz; sin rencor.


Agustina vuelve al baño. Se refriega los ojos y la cara con agua. Las gotas caen por su rostro hacia el lavatorio. Sus ojos están pálidos. Sus mejillas están levemente rosadas. Se sonríe. Se arrepiente de esa sonrisa. Se tira agua bien fría en la cara, de nuevo. Se seca despacio y toma su celular. Manda un mensaje para Federico: “Querés que nos encontremos este viernes? Beso enorme”




ANGIE PAGNOTTA,  nació en Godoy Cruz, Mendoza, pero a los pocos meses su familia se trasladó a Buenos Aires, por lo cual es 99% porteña. Escritora y Periodista. En 2012 fundó Revista Kundra: literatura aleatoria y el portal de Arte y Cultura, Baires Digital. Trabajó en contenidos de redes sociales y publicidad para Duro de Domar, TVR, Fútbol para todos, 678 y Diario Registrado, entre otros. Colabora en distintos medios de Argentina como Revista El Gran Otro, el suplemento Cultura Registrada, Continuidad de los libros, Diario Femenino, el portal de entrevistas Entrevistar-Te, Solo Tempestad y Revista Kunst. Nada que no quieras, su primera novela, se encuentra en proceso de corrección y Memoria de lo posible (2017, Peces de Ciudad), es su primer libro de cuentos.

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