ALEVOSÍAS

CALOR

ENRIQUE LÓPEZ VIEJO

6 de agosto 2017. (Regresamos en septiembre)

Jukebox. Vargo. The Moment

Queremos irnos muy lejos

De mujeres y miedos. Poesía para voz alta

FERNANDO LÓPEZ GARCÍA








Una tarde de marzo cayó en mis manos un libro de Rosa Berlanga titulado “De mujeres y miedos” (Carena, 2017). Quemaba. Ardía. Traspasaba ferozmente las tapas y pedía voz en grito una puerta, una ventana, una camisa abiertas. Para poder respirar.

“De mujeres y miedos” es poesía para voz alta, para leer y no para leerse. Contrariamente a la tendencia actual, la obra que nos ocupa lleva aparejada una cualidad de otro tiempo, dotándola de una categoría elevadísima: posee tono propio.                                 

La sonoridad recorre cada una de las cuatro partes que lo conforman y sirviéndose, no sólo de las exclamaciones, interrogaciones, aliteraciones o de un (excepcional) acertado uso de los puntos suspensivos, señala si lo que se está leyendo merece aullido, susurro, tono firme pero no estridente, tono cálido pero no amable. Se trata de una obra poética con narradora, con voz en off incorporada.

Decíamos que este poder comunicativo es poco o nada frecuente en la poesía actual. Es por ello por lo que vamos a saborear pizcas de las autoras del 27, entre otras. En “De mujeres y miedos” respira una María Teresa León, una Champourcín, una Chacel. También una Gloria Fuertes, especialmente visible en la fase Compromiso. Todas ellas tenían en común la sonoridad a que nos referimos, que añoramos y que hoy recuperamos gracias a Rosa Berlanga. Aquellas gigantes leían en voz alta, grababan sus poemas, los recitaban en fiestas, encuentros, televisiones, radios, teatralizaban sus obras porque sin duda éstas requerían de un salto vital hacia fuera, para el megáfono, no para el papel, para el oído, no para la vista.

Otra cualidad de nuestra autora, compartida por los nombres citados y denostada por los no-citados de nuestro tiempo, es su dominio del léxico: todo imaginario pende de la expresión a la que se le somete en la elección de palabras, pues, como decía Wittgenstein, "los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo". Y el de Berlanga es extenso, vasto, campo grande que descubrir. Su riqueza se traduce en precisión terminológica, requisito no menor para la configuración de las imágenes proyectadas:
«Y sentir, entre tactos de excesos,
luminarias de abrazos y de cuerpos,
eterno desnudo -estíos e inviernos-,
derrumbados del peso viejo».
[Ramas de marzo]

Rosa Berlanga y Emilia Díaz


El poemario se compone de cuatro fases (explicaremos por qué "fases" y no "secciones", "bloques" o "etapas"): Género, Íntima, Compromiso y Erótica, con cuatro poemas cada una, así como de cuatro cuadros de la fascinante pintora extremeña Emilia Díaz, que plasma su propio imaginario paralelamente al ejercicio poético, construyendo un ensamble de ideas complementarias que sugieren una armonía perfecta entre las dos artes representadas. Las pinturas, definen por sí solas, en su color y expresión, cada sentimiento de este maravilloso libro donde se demuestra la conjunción de dos arte, reducido todo ello a poesía.

El empleo de fases en detrimento de otros modos de calificar la división, atañe a la cumbre alcanzada por la poeta, última meta de todo escritor: Identidad.

En todas las fases de “De mujeres y miedos” leemos a Rosa Berlanga; no leemos a cuatro autoras parcialmente distintas, sacudidas por la inmediatez del discurso centrado en un tópico o por la restrictiva forma de adaptar el lenguaje a uno u otro mensaje. Reconocemos a una autora única, capaz de elegir medios y fin, desde sus ojos y sus manos, no alienada:
«Voluntad luchante, hermana y amiga,
enjugó mis lágrimas con mi vanidad,
tuve que empujarte para que partieras
rehaciendo los cimientos de mi mundo,
de mi casa, de mi soledad».
[Por respirar]

La poesía forjada a mano en esta obra es fruto de una inspiración desbordante y generosa, no obstante, aderezada por los finos giros que le introduce la pluma en reposo. No detectaremos solapamientos, parches o cierres estróficos vacuos (uno de los bastiones de la poesía 2.0.): cada rincón de la composición tiene un porqué, redondea, define y equilibra; no sobran palabras ni se calibra empíricamente el gasto de versos en la necesidad de expresar.

Quien se acerque, levante las cejas y clave las pupilas sobre la inmaculada superficie de “De mujeres y miedos” hallará una invitación a entrar en un universo en permanente ebullición, permanente reflejo, caricia de una cosmovisión de contrastes, vertebrada por un juego dos-a-dos en torno a sus cuatro esquinas: Género (cimientos y techo)-Íntima (puerta y ventanas cerradas); Compromiso (paredes pintadas, teñidas, raspadas)-Erótica (ventanas abiertas y puerta grande). En el centro de la habitación, una mujer sin miedo con un micrófono, un cuadro acompañando a cada palabra, que esconden a otra mujer detrás, la pintora, y resaltan el contorno de las emociones recogidas en su voz:
«Sé que al acabar el eterno turno de la muerte
te recibiré desnuda de medida,
desnuda de la convención humana que nos pauta
y lloraré de placer, no de nostalgia».
[¡Dónde está la magia...!]

Entrega. Emilia Díaz

La autora de “De mujeres y miedos”, Rosa Berlanga y la pintora  Emi Díaz que ha ilustrado el libro, nos explican en esta conversación su proceso de realización.

Rosa: Cuando empezamos a hablar, ¿qué te lleva a pensar que tu pintura y mi poesía podían encajar tan bien?
Emi: Cuando te escuché por primera vez recitar "Por respirar", me acordé de "Entrega" uno de mis cuadros más queridos.

Emi: ¿Por qué este no es un poemario tradicional como la mayoría de los libros de poesía?
Rosa: "De Mujeres y Miedos" no es propiamente un poemario, sino un baile de sensualidad donde se juntan las emociones de dos mujeres, completamente distintas pero que comparten los envites de la vida enfrentándolos cada una con su causa... Un poemario al uso serían letras, versos y poemas, que promoverían más o menos emoción, el nuestro intenta absorber todos los sentidos del lector, rodearle de un mundo onírico donde los sentimientos visten de colores y se vuelcan sobre imágenes... Va más allá.


Lluvia. Emilia Díaz


Rosa: ¿Cómo surge el germen para iniciar "de Mujeres y Miedos" y como se desarrolla el trabajo?, ¿Ha sido arduo?
Emi: Surge en el mismo instante que, no sólo oigo recitar poesía, en este caso la tuya, sino que, también, me emociona su contenido y la veo reflejada en mis colores. Aún recuerdo la mesa de aquella cafetería donde nos faltaba espacio para organizar, después de 6 horas, el orden de tus poemas y mis pinturas. Y cuando todo estuvo hecho, comenzaron las largas noches y encuentros, y más poemas y más pinturas... Ha sido un trabajo duro.., pero maravilloso

Emi: ¿No te dio “miedo” hacer un poemario distinto a los cánones establecidos, al incluir pinturas a cada uno de tus poemas?
Rosa: Siempre fue una bellísima idea que surgió un poco al unísono, mientras charlábamos en aquel recital en que nos conocimos, y un auténtico reto para ls dos. Ha valido la pena y el esfuerzo hecho paso por paso hasta el resultado final.

Rosa: ¿Crees que la pintura es capaz de expresar por sí misma los sentimientos que derivan de las palabras?
Emi: Creo que la pintura, como cualquier otro arte cargado de sensibilidad, puede expresar todo tipo de sentimiento, en este caso unido a palabras, poemas de mujeres y de miedos.

Emi: Gloria Fuertes era una gran poeta y escritora. Escribió poemas para adultos, también para niños adjuntando ilustraciones. ¿Crees que por ese mero hecho de incluirlas con los poemas, “De mujeres y miedos”, no sería un libro serio?
Rosa: Es precisamente más serio por su vocación de ser distinto e involucrar al lector en todos su aspectos, visuales, sentimentales, rítmicos, coloridos, sonoros... Sabes cuan cuidadosamente hemos seleccionado los poemas para buscar la emoción y redondear las palabras con las imágenes y los colores, y el esfuerzo y el trabajo que ha supuesto. No sería, en absoluto, más serio si fuera un poemario tradicional.


Velo. Emilia Díaz


Rosa: ¿Puedes explicar el proceso seguido para elegir los poemas y su posterior encaje con las ilustraciones?
Emi: Es fácil.., solo pinto aquello que me transmite. Algunas de mis obras parecían estar pintadas como por arte de magia para tus poemas.

Emi: ¿Por qué el título “De Mujeres y miedos “..?
Rosa: Soy mujer. Este título es perfecto para hablar de violencia, nostalgia, compromiso y sexo desde un punto de vista femenino, aunque esos miedos puedan ser de cualquier género humano.

Rosa: ¿Cómo explicarías el "color" del resultado final de "De Mujeres y Miedos"?, ¿Ha valido la pena el esfuerzo?
Emi: No es sólo un poemario ilustrado. Es algo más. Dos mujeres expresando, a cielo abierto, sus sentimientos de amor, pasión, rabia, miedos...que aman lo que hacen, que se comprometen con una vida cargada con todos sus colores, los fríos y cálidos.

Emi: Dicen que extremos opuestos se atren, ¿Crees que ser tan distintas y, a la vez tan iguales, ha hecho posible un poemario también distinto, valga la redundancia?

Rosa: Tener caracteres tan distintos en algunas facetas ha sido tremendamente enriquecedor, el poemario alberga todo un compendio de emociones derivadas de nuestro "enfrentamiento" en el proceso de trabajo. Me hace tan feliz como nuestros puntos en común, plasmados en cada una de tus pinturas.

Ella. Emilia Díaz

1 comentario:

  1. Sólo puedo darte las gracias,Luis, por este delicioso relfejo de nuestra peueña obra. A tí Luis, y a Fernando López García (Ferky) por sus hermosas palabra para describir nuestro trabajo. Sólo espero que cada persona que lo lea sienta un mínimo de la emoción que desprende el desarrollo de este artículo.

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